La Liga de Campeones de Asia llega al final de su primera edición marcada por la falta de apoyo económico y compromiso de los clubes
23 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Si alguien pretende abanderar un movimiento antiglobalización con fundadas opciones de prosperar, que no cuente con el fútbol. Habrá un balón en cualquier recoveco del planeta, por apartado que este sea. Una vez conquistada la complicada plaza estadounidense, Asia ya es territorio balompédico. La primera Liga de Campeones del continente asiático está a punto de concluir. Pero, fiel a las teorías orientales del equilibrio, las previsiones y expectativas iniciales se vieron anuladas por la falta de apoyo económico de los patrocinadores y el desdén de los principales clubes de la zona (japoneses y coreanos). De hecho, entre los semifinalistas no habrá ningún representante de las dos Ligas más potentes de Asia. En su lugar, el BEC Tero Sesana tailandés, el Pakhtakor Toshkent uzbeko, el Al Ain de los Emiratos Árabes y el Dalian Shide chino lucharán por una plaza en la final a doble partido que se disputará en mayo. El que gane, se llevará 400.000 euros y el segundo, 200.000. Una treintena de países La Liga de Campeones de Asia fue presentada en agosto del año pasado a imagen de la Champions europea. Participarían 43 equipos de 29 países y unificaría las tres competiciones existentes (el torneo de campeones de Liga de Asia, el de los ganadores de Copa y la Supercopa). Además, el ganador podría embolsarse desde la fase previa unos tres millones de euros. Pero, los chinos lo saben, nada es bueno o malo de forma absoluta,. sino que existe una parte negativa (yin) y otra positiva (yang). El fútbol asiático no se escapa a esta base filosófica y la Liga de Campeones de Asia dejó un sabor agridulce. Si bien se solventaron problemas como el de los desplazamientos (organizando las fases previas por proximidad geográfica y disputando los encuentros en sedes comunes, al estilo del Mundial), se destaparon otras carencias, principalmente de explotación comercial del torneo y de calendario (los equipos clasificados para las semifinales y la final llegarán en plena pretemporada). Sin glamur La máxima competición continental asiática sufrió la carencia de glamur en su primera edición. La ausencia de los equipos japoneses en las rondas finales del campeonato agravó esta circunstancia, que ni tan siquiera fue aliviada por la presencia (efímera) del brasileño Romario en el Al Sadd de Qatar, encuadrado en el grupo C. El sistema de competición parte de una base similar al que mantenía en el inicio el nuevo formato de la Liga de Campeones. Los cuarenta y tres equipos se quedan en dieciséis (cuatro grupos de cuatro) tras la fase previa, de modo que sólo los campeones de cada uno se ganan una plaza en las semifinales. Algo se está cociendo en el fútbol oriental y la Liga de Campeones es una muestra de ellos. Si el torneo se consolida, servirá también para echar abajo el orden establecido hasta el momento. Tailandia, China, los Emiratos Árabes y Uzbekistán se perfilan como las alternativas al dominio de coreanos, japoneses y saudíes. De hecho, en la presente edición, el Kashima japonés, club en el que jugó y al que entrenó el brasileño Zico, era uno de los favoritos para inaugurar el palmarés de la nueva competición, pero sólo sumó un punto en la primera fase. Por su parte, el Shimizo S-Pulse, el otro club nipón (en el que militó el deportivista Djalminha), consiguió cuatro. Se clasificó como campeón del grupo A. Fue campeón de su Liga en el año 2000 y en la temporada 2001-2002. Su entrenador, Attapol Butsapakom, fue una estrella del fútbol tailandés y malayo, e internacional con 16 años. Campeón del grupo C, ganó ocho Ligas y dos Copas en su país. Comenzó su andadura en 1973 y está presidido por el Sultán de Dubai. Su entrenador, Bruno Metsu, dirigió a Senegal en el pasado Mundial de Japón y Corea. Líder del grupo B. Ganó las tres últimas Ligas chinas, cuatro más anteriormente, dos Copas, tres Supercopas y una Copa FA. Además, tiene al pichichi del torneo (Hao Haidong, con seis goles). El artífice, el técnico serbio Kosanovic. Fue finalista de la Copa de la ex Unión Soviética y, en su país, ganó la Liga y la Supercopa de 1998 y las copas del 93, 97, 2001 y 2002. El técnico Victor Jalilov fue elegido entrenador del año en Uzbekistán. El campo del BEC Tero fue la sede del grupo A. Es el segundo estadio más grande de Tailandia y tiene una capacidad de 35.000 espectadores. Tiene una estación de ferrocarril ligero en sus inmediaciones. Se trata de un recinto con capacidad para quince mil espectadores y fue construido alrededor de un oasis, a 150 kilómetros de Abu Dhabi. Iba a ser una de las sedes del suspendido Mundial Juvenil de la FIFA. Su construcción se debe al éxito del equipo local (el Dalian Shide). Tiene una capacidad de cincuenta mil espectadores y está situado en la ciudad portuaria Dalian, en la provincia de Liaoning, al noreste de China. Localizado en la capital uzbeka, Tashkent, fue la sede del grupo D. Tiene un aforo de cincuenta mil espectadores y se ha convertido en el infierno del torneo, debido a la intensidad de los cánticos de los seguidores del Pakhtakor.