Goles para el «Nunca máis»

Toni Silva REDACCIÓN

DEPORTES

Riazor se alza esta noche contra la calamidad del «Prestige» con un duelo entre el Deportivo y los mejores futbolistas nacidos en la Costa da Morte.

16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Irureta no entrenará hoy a puerta cerrada, pero no por ello el encuentro es intrascendente. Al contrario. Será uno de los duelos más emotivos y útiles en la dilatada carrera del irundarra. Él y sus jugadores regalan su talento esta noche (20.45 horas, TVG) a los damnificados por la marea negra del «Prestige». Y por una vez, Riazor no será del Deportivo sino de su rival, de la selección de la Costa da Morte. Los mejores jugadores nacidos en el litoral coruñés han sido reclutados por Manuel Oliveira Manolín, actual entrenador del Lira de Segunda Regional. «Seguro que el homenaje del Santiago Bernabéu recaudará más fondos, pero el partido de Riazor le gana en sentimiento», manifestó Manolín, jugador del Deportivo en la campaña 58-59. «Para mí lo primordial está en la grada, no en el campo; se pretende dar un espectáculo y, durantes unos minutos, olvidarnos del chapapote», añade el de Corcubión, para quien «el Deportivo jugará de visitante. Si conseguimos gol todo el mundo lo va a celebrar». Mientras el Dépor comprime su ya apretada agenda con este homenaje, los jugadores que militan fuera de Galicia y hoy estarán en Riazor harán un doble esfuerzo. Es el caso de Juan Cabrejo, a quien, además de pagarse el desplazamiento desde Elche de su propio bolsillo, su presencia hoy en A Coruña le ha creado cierta tensión con su entrenador. «Primero me dijeron que podía ir, compré el billete, y ahora, como la próxima jornada se adelanta al sábado, me lo dicen con la boca pequeña -señala el ex-jugador del Compos-, pero me da igual, este partido es muy importante para mí, tengo a compañeros del pueblo que están con las maletas casi hechas para marcharse a Canarias y mi madre es mariscadora, ¿qué iba a hacer? Pues arrimar el hombro». «Mi hermana tiene 18 años, tendrá que estudiar y, ¿qué ingresos habrá ahora con mi padre jubilado?». Anxo Mato, cedido por el Compos al Burgos, tuvo un día de carretera. «Tengo la suerte de que mi familia no vive del mar, pero nos toca a todos», dice el delantero, ilusionado con vérselas con César y Donato. Su concurso dependerá de la táctica de Manolín, quien alterna el banquillo con su afición a la poesía. Su último verso, como la realidad gallega, está contaminado. «Era de noche, me levanté y escribí: "Dios mío, qué nos está pasando"».