Festejo por todo lo alto

AGENCIAS MADRID

DEPORTES

ATLETISMO

04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los atletas españoles que consiguieron la histórica cosecha de once medallas en los Europeos en pista cubierta mostraron un talante morigerado en sus celebraciones, que fueron desde los calimochos de Manuel Martínez a la más estricta ley seca de Marta Domínguez. Martínez, un coloso de 140 kilos de peso que lanzó la bola de 7,2 kilogramos a 21,26 metros, se considera un ser «más espartano que los de Esparta», pero aún así el domingo por la noche ingirió «unas doce copas de calimocho» (vino con coca-cola) durante el banquete oficial ofrecido a los participantes en los campeonatos. Raúl Fernández, que pesa menos de la mitad que Martínez, celebró su medalla de oro en longitud con «tres cervezas, porque el ambiente no acompaña», aunque espera festejar su éxito con más tranquilidad a su regreso al pueblo sevillano de Brenes. El clan de los «quillos», como se les conoce a los atletas sevillanos, está encabezado por Antonio Reina, que dice hacer en los entrenamientos «más kilómetros que la burra de Marco». Antonio Jiménez «Penti» refrenó sus impulsos de celebrar el sábado su medalla de plata en 3.000 metros para esperar a Reina. Una vez que éste último obtuvo el bronce en 800, los dos trasegaron cervezas en número indeterminado que acarreaban a dos manos hasta la discoteca improvisada en el solemne palacio del Ayuntamiento vienés. El madrileño Alberto García, vecino de Vallecas, celebró su medalla de oro en 3.000 con «una cerveza y dos zumos». No puede abandonarse ni un solo día, porque aún le esperan el campeonato de España y el Mundial de cross. Glory Alozie, de mirada tímida, dulce y silenciosa, sólo tomó zumo durante la cena. La campeona europea de 60 vallas se va a su país de origen, Nigeria, para pasar una semana de vacaciones con un abultado equipaje repleto de artículos que ha comprado por toda Europa. Marta Domínguez, la capitana del equipo junto con Manolo Martínez, sólo se permitió el lujo de tomar «un postre de chocolate», que le encanta, y no probó el alcohol. «Nunca bebo, jamás lo he hecho», asegura. Yago Lamela, subcampeón de longitud, celebró su regreso a la elite con «tres cervezas y un vino blanco», aunque el pertiguista Montxu Miranda, sentado a su lado, le pedía que no mintiera. «Yo le he contado por lo menos seis», comentó. El burgalés Juan Carlos Higuero, plata en 1.500, lo festejó con «tres cervezas y un cubata en la discoteca». Ofrecerá la medalla a la Virgen de las Viñas, patrona de Aranda de Duero. Jesús España, bronce en 3.000, es el bailarín del grupo. Aunque asegura que no bebe «nunca», en Viena cayeron «dos cervezas» por su inesperado éxito. La jiennense María Peinado, séptima en pentatlon, amenizó la velada nocturna en el Ayuntamiento vienés cantando «Lucía», de Juan Manuel Serrat, y convenció a todos.