Fútbol a tres bandas

Xosé Ramón Castro
X. R. CASTRO OURENSE

DEPORTES

XABIER NOVO

FÚTBOL

05 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

José María Caneda puso el espectáculo, Augusto César Lendoiro los datos técnicos y Manuel Rois ejerció de anfitrión. En teoría, los presidentes de Compostela, Dépor y Ourense iban a participar en un debate sobre la gestión económica de los clubes en la facultad de empresariales del campus de Ourense, pero el fútbol les sobrepasó. Hubo datos económicos, pero también anécdotas y sobre todo muchas loas. Las del presidente de la esedé al máximo rector herculino. José María Caneda alfombró el camino. «El Deportivo es el ejemplo a seguir por todos los pequeños. Lendoiro ha puesto de moda el fútbol en Galicia. En poco tiempo ha dejado de ser el Súperdepor, para convertirse en el jodido del Dépor», comentó el compostelanista ante un auditorio entregado a su lenguaje. Con semejante presentación, Augusto César no quiso ser menos. Se lanzó al ruedo para explicar con datos el crecimiento del Dépor, su futuro, y el equilibrio que viene en materia económica con respecto a Madrid y Barcelona. «No creo que durante mucho tiempo los grandes nos puedan llevar veintitrésmil millones de diferencia en los ingresos. Cada vez será más difícil que tripliquen nuestro presupuesto», argumentó, afirmando que las cuotas de audiencia del Dépor «ya tutean a las del Barcelona», que «no todos los años van a recalificar terrenos y torres» y que la historieta de la marca mundial «es la mitad de la mitad de lo que dicen». Para Lendoiro, el secreto está en mantener el nivel «porque si alguna vez perdemos lo que hemos conseguido, no volveremos a tenerlo nunca». Vaticinó además que en el 2003 desaparecerá el fútbol televisivo en abierto. Y después de los datos llegó el espectáculo. Caneda arremetió contra todos. Entre ellos el Madrid, «por fichar a un calvo de 30 años por 14.000 millones». Manolo Rois fue más discreto. Mostró su rechazo a las SAD -«en equipos humildes como el nuestro»- y se dedicó a seguir desde la tribuna el idilio entre Caneda y Lendoiro.