Bill Evans «Después de cierto punto me inspiraba más escuchar soul, rock y pop que jazz»

Héctor J. Porto REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Miguel Villar

Acompañado del baterista Dave Weckl, el saxofonista actúa el martes en A Coruña

11 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El saxofonista Bill Evans (Clarendon Hills, Illinois, 1958) es uno de los músicos más populares de la escena jazzística mundial. Su concepción musical no tiene límites, ha transitado los más diversos estilos. Su única guía, insiste, es la libertad. El martes 14 de octubre actúa en la sala coruñesa Garufa con su formación The Vansband Allstars, con Steve Weingart a los teclados y Jimmy Earl al bajo, y el baterista Dave Weckl como estrella invitada. Ofrecerán dos pases, a las 20.30 y las 22.45 horas.

—¿Podría explicar qué ideas prevalecen en su cabeza cuando piensa en el jazz?

—Inspiración. Sonidos nuevos y frescos me inspiran a despertar cada día y componer música nueva. Necesito inspiración para crear. Punto. Es la única manera para mí. No le pongo etiquetas ni límites a la música, así que escribo inspirado en todo tipo de música: americana, clásica, jazz, rock, soul. De todo. ¿Por qué no?

—Ha pasado por etapas y formaciones más «mainstream», pero ahora, con esta banda, su propuesta es más radical.

—¿Mainstream? No sé a qué se refiere. Nunca he hecho nada mainstream. Toco mi música con todo tipo de instrumentos. ¿Eso es mainstream?

—¿Le preocuparon entonces las críticas por inclinarse hacia el pop, el rock o un estilo más comercial?

—¡Ni hablar! Jamás. Nunca me ha preocupado nada de lo que he escrito ni ninguna dirección. Como dije antes, solo puedo escribir música que me inspira.

—¿Piensa en el público, en la posible recepción, cuando toma decisiones compositivas o estilísticas, cuando se sienta a preparar un álbum?

—Compongo música que también se puede tocar en vivo. Me gusta llevar al público de viaje conmigo. Es como si dijera: «Seguidme y os mostraré algo». Cada una de mis 27 grabaciones es única. Ninguna es igual a otra. Sigo siendo yo en el saxofón, pero la música cambia a mi alrededor. Sé que, si como banda tocamos música con integridad y honestidad, el público lo percibirá. Trabajo con los mejores músicos del mundo, así que, independientemente de lo que toquemos, el público apreciará que estos músicos son algunos de los mejores del mundo.

—¿Puede explicar qué es para usted la improvisación en el jazz?

—Claro. La improvisación es un sonido y una expresión personales que se plasma con un instrumento. Es un lenguaje que hay que aprender para lograr algo que alguien quiera escuchar. Para tocarla al máximo nivel se necesitan años de práctica.

—Escuchando lo que hace ahora, puede uno pensar en Weather Report, la Mahavishnu de McLaughlin, Chick Corea, Lee Ritenour, Mike Stern, Herbie Hancock, los hermanos Brecker o el propio Davis, músicos con los que ha tocado. ¿Dónde le gusta encontrar su inspiración?

—Me inspiran todos. Quizás no todos los de esa lista, pero, cuando era joven, Weather Report, Miles y Herbie sin duda me inspiraron. Llega un punto en el que dejas de escuchar a otros contemporáneos y compones tu propia música. Para ser sincero, después de cierto punto me inspiraba más escuchar soul, rock y pop que jazz.

—Para alguien que enraíza su música en terrenos como el blues, el soul, el bluegrass, el country, en los géneros populares americanos, ¿qué piensa de las músicas actuales? ¿Cómo se lleva con la música de hoy?

—No tengo ni idea de qué es la música actual. Salgo de gira con mis grupos y toco mi música. Esa pregunta es para otro.

—Pero habrá músicos de hoy que le aporten nuevas ideas...

—No puedo pensar en ninguno en este momento... Solo estoy siendo honesto.

—¿Encuentra algún tipo de fascinación creativa en los mundos digitales?

—No... Al menos no todavía. En el futuro, ver a músicos en vivo con un legado propio será especial. Ya quedamos pocos.

—¿Y en lo que pueda ofrecer la inteligencia artificial?

—La inteligencia artificial puede enseñarte cómo escribir una oración o dar una entrevista como esta [ríe].

«Quizás me vaya a vivir a España; Estados Unidos es hoy un país muy dividido y extraño»

 

 

No es proclive el músico estadounidense a valorar otros músicos de hoy, pero Bill Evans sí se atreve a ofrecer un esbozo del momento que vive el jazz.

—Las universidades producen cada año miles de jóvenes músicos de jazz que no tienen dónde tocar. Los festivales de jazz deberían apoyar a jóvenes desconocidos si quieren seguir siendo festivales en el futuro. Únicamente tocando frente al público se gana experiencia. No puedes solo. Todo se reduce a vender entradas, y así los jóvenes no tienen ninguna oportunidad. Tampoco hay compañías discográficas. El mundo hoy es duro para los jóvenes jazzistas. Los únicos que lo lograrán son los que no conciben otra forma de vivir. Lo entiendo. Así era yo de joven. Un billete de ida.

—Camino de los 50 años de carrera, ¿qué es lo que lo motiva a seguir de gira?, ¿qué persigue?

—Tocar frente a un público es la mayor satisfacción personal que puedo imaginar. Me encanta. Llega un punto en el que te conectas con el público y este contigo. Siempre intento lograrlo. No ocurre todas las noches, pero sí la mayoría. Viajar puede ser agotador, pero no puedes traer al público a ti, así que debes ir a él.

—Es un asiduo de España. ¿Tiene un idilio especial con el público?

—El público español es el mejor del mundo. Siente una conexión emocional con el jazz improvisado. Ama las grandes melodías y aprecia a los músicos que siguen apoyando la escena del jazz en España. Mi música ha evolucionado, tanto en directo como en grabaciones, durante los últimos 35 años, y he venido a España cada año para apoyarla, y el público lo agradece. He estado haciendo un curso de español. Quiero aprender a hablar español. Quizás algún día me vaya a vivir a España. EE.UU. es un país muy dividido y extraño en estos momentos. Me cuesta conectar con él bajo la actual Administración. Sobra decir más. La ignorancia es algo difícil de revertir. Solo con el tiempo.

—¿Qué puede esperar el público de su concierto en la sala Garufa?

—Música que se siente, músicos de primer nivel. Tocaremos la música de Who I Am, mi último cedé. Es música fácil de disfrutar, y el público de todo el mundo está muy receptivo con el disco. ¡También cantaré una canción! Weingart y Earl son músicos fantásticos, al igual que Dave.

—¿Qué significa para usted la incorporación de Dave Weckl?

—Dave es uno de los bateristas más emotivos del mundo. Es único y muy solicitado. Es un honor para mí tocar con él y llamarlo amigo durante muchos años.

«Con Miles Davis aprendí a confiar en mi propio instinto»

 

 

Bill Evans comenzó en la música estudiando piano clásico, siendo un niño, pero enseguida tomó otros derroteros, viajó a otros territorios, lejos de las enseñanzas más académicas. Hoy es uno de los más relevantes intérpretes del saxo tenor y del saxo soprano en el ámbito del jazz fusión, etiqueta que reprueba, como todas.

—¿Qué resorte lo llevó al jazz?

—Empecé a tocar el piano a los 5 años. Mi padre y mi tía ponían discos de jazz en casa. Mi padre ponía a Artie Shaw, Benny Goodman, Stan Kenton y las big bands. Mi tía vivía cerca y me ponía a Stan Getz, Gerry Mulligan, Ahmad Jamal y Miles Davis.

—¿Fue así como decidió cambiar el piano por el saxo?

—Mi madre me llevó a un concierto de jazz en el instituto cuando estaba en sexto de primaria y me encantó ver a los saxofonistas tocar solos. Quería hacer aquello.

—Es de suponer que el encuentro con Miles Davis para un veinteañero fue una revolución. Grabar álbumes como «The man with the horn» o «Star People» o tantos directos como los recogidos en «We want miles» y «Decoy»... ¿Qué le enseñó Miles Davis?

—Aprendí a confiar en mis propias inspiraciones. En mi propio instinto. A creer en la música que quería escribir e interpretar. Y es que nadie puede interpretarte mejor que tú.

—Tocar en la banda de Davis es experiencia que marca a cualquiera que ame el jazz y la improvisación. ¿Cómo la recuerda?

—Fue una gran experiencia poder tocar música frente a un público tan grande con una banda tan genial. Ayudé a Miles a formarla. Recomendé a Mike Stern, Marcus Miller y John Scofield, así que fue algo personal. Esta banda estará de gira el año que viene para conmemorar el centenario del nacimiento de Miles (sin John Scofield, pero con Mike Stern en la guitarra).