«Están intentando anestesiarnos»

OSKAR L. BELATEGI

CULTURA

JuanJo Martin

De regreso a la comedia después de 25 años con «Los amantes pasajeros», Almodóvar habla sobre la corrupción, el sexo y las mordazas a la gente del cine: «¿Cómo van a prohibir que reaccionemos?»

08 mar 2013 . Actualizado a las 12:20 h.

Hacía 25 años que Pedro Almodóvar no rodaba una comedia pura. El director no se había mostrado tan loco y desinhibido desde Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988). Sin embargo, Los amantes pasajeros no solo rezuma frivolidad con sus azafatos locazas. Pedro Almodóvar encierra España en un avión y lo pone a dar vueltas en círculo sobre uno de los aeropuertos fantasma, símbolo de un país decadente por los excesos de la clase dirigente. Sexo, drogas y corrupción en este presumible taquillazo que llega hoy a los cines.

-¿Necesitaba una comedia después de «La piel que habito»?

-Sí. Empecé a escribir Los amantes pasajeros por pura diversión, sin saber si iba a ser una película. Quería recuperar el tono de principios de los 80. No es una película tan libre como entonces, porque yo no soy el mismo ni el país tampoco. Pero hay un deseo implícito de homenajear aquellos años y el estado de ánimo explosivo. De hecho, el cóctel que bebe la tripulación es muy 80: agua de Valencia mezclada con mescalina, la droga más social que yo recuerde.

-¿Cómo ha cambiado el tratamiento de la homosexualidad en su cine desde los 80?

-Ver a dos hombres besándose ya no es transgresor, no creo que en Milk nadie se extrañe porque Sean Penn bese a otro actor. Me parecía más íntimo ver a Javier Cámara saliendo del baño y abrochándole la camisa a Antonio de la Torre, diciéndole que llame a su mujer, porque algunos bisexuales son así, ocultándolo cuando lo sabe todo el mundo. No tuve prejuicios al mostrar a tres pedazos de loca. En otras películas, en cambio, he procurado que los personajes homosexuales no se distinguieran por sus gestos ni por nada.