La ciudad automática recuerda a Camba

Nueva York homenajea al periodista y escritor en su 50 aniversario luctuoso


nueva york / corresponsal

Un día de febrero charlaban la escritora Elvira Lindo y el director del Cervantes de Nueva York, Javier Rioyo, sobre la ciudad en la que viven y los españoles que habían pasado por ella. «De repente empezamos a hablar de Julio Camba -recuerda Rioyo- y pensamos que había que hacerle un homenaje. Cuando miramos fechas descubrimos que el 28 de febrero se cumplían cincuenta años de su muerte».

Y ayer el Instituto Cervantes de Nueva York celebró su homenaje a Camba. La propia Elvira Lindo, que se reivindica como «un poco heredera» de él, el escritor y columnista Manuel Vicent, Javier Rioyo y el restaurador Rufino López charlaron sobre la inteligencia, la modernidad y la actualidad del gran articulista gallego. Como marco, esa ciudad en la que vivió y a la que llamó «la ciudad automática» y que describió con una inteligencia acerada. Y de fondo, más, mucho más: yogures congelados en la charla y empanada de mejillones y pulpo sobre las mesas.

Los participantes hablaron de asuntos diversos: de Nueva York, claro, pero también, cómo no, de comida, y sobre todo de periodismo y de humor. Elvira Lindo describió el humor de Camba como alegre, «sin crueldad, con ganas de vivir». Rufino López aseguró que los artículos de Camba le recordaban a las actuales críticas gastronómicas del New York Times. Y es que todos ellos insistieron en la modernidad del escritor.

«Si alguien manda un artículo de los que escribió Ortega y Gasset a un periódico hoy, jamás lo publicarían. Pero si alguien manda cualquiera de los artículos de Camba hoy día a un periódico, el jefe de turno diría: ??¿Quién es este chico?, promete mucho??. Y lo publicaría inmediatamente», apuntó Vicent.

Personalidad compleja

Manuel Vicent describía así a Camba para La Voz: «Personalmente era un solterón, egoísta, atrabiliario, primero anarquista, después reaccionario, bon vivant y, sobre todo, inteligente. Inteligente para ver la pequeña intrahistoria que hay debajo de las grandes pasiones». «Prácticamente lo inventó todo en el periodismo español. Es la literatura en el periódico», dijo también Vicent. «Sobre todo tenía humor y el humor es un excipiente que conserva las cosas a través del tiempo. Y Camba era un humorista», añadió.

Durante la charla, Vicent contó que un amigo suyo, traficante de armas, le había dicho antes de la guerra del Golfo que habría guerra porque la intendencia del Ejército estadounidense ya había mandado a Kuwait un millón de yogures congelados, y «desde Jenofonte, se sabe que la intendencia va por delante del ejército». «¡Lo que habría hecho Camba con un millón de yogures congelados!», remató Vicent.

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