El castro de Baroña, cuya ocupación se remonta al siglo I a. de C., se distingue por ser uno de los yacimientos arqueológicos gallegos de mayor tamaño de los ubicados al borde del mar. A pesar de que carece de sistemas para controlar los accesos de visitantes, dicho vestigio se encuentra en un estado de conservación bastante aceptable. Fue excavado por primera vez en el año 1933 y las últimas prospecciones en el yacimiento de Porto do Son se llevaron a cabo a mediados de los ochenta. Ahora el Ayuntamiento realiza gestiones para completar las excavaciones, habilitar un centro de interpretación cerca del castro (ya que el museo está situado en el casco urbano de O Son, a varios kilómetros de distancia) y unir mediante una ruta este yacimiento con otros dos poblados prerromanos de la costa sonense pendientes de excavar.