El Marruecos de las compras Un paseo por tres de las medinas más emblemáticas de Marruecos: Marraquech, Fez y Casablanca.
06 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Medina: «barrio antiguo de una ciudad árabe» (RAE). En la práctica, estos recintos se han convertido en el núcleo de la vida de estas poblaciones. Marruecos es una buena muestra de ello. A tiro de piedra ofrece inmensos mercados al aire libre, y entre callejuelas, en los que gozar adquiriendo artesanía y otras delicias. Le ofrecemos un paseo por las tres de las medinas más emblemáticas del país: Marraquech, Fez y Casablanca. Sus diferencias hacen que entrar en cada una de ellas se convierta en una experiencia mágica. Marraquech Jemal el Fna, una antigua plaza de torturas, es hoy el núcleo más vivo de la ciudad más turística de Marruecos. También la puerta de entrada a una de las medinas más organizadas a ojos del visitante. En ella se cumple una de las normas de los grandes recintos históricos de las ciudades alauitas. Los gremios se organizan por barrios que, a su vez, se reparten entre callejuelas minúsculas en las que los puestos más modestos (los que pagan concesiones más bajas)convivien con otros que no esconden el lujo. En este caso, los establecimientos más lujosos suelen corresponder a las alfombras en sus mil y una variantes y a anticuarios. A su sombra se reúnen centenares de pequeños negocios especializados en la venta de babuchas, especias, collares de bisutería y lámparas. Lo mejor: la gran oferta. Lo peor: los comerciantes parecen haber negociado los precios y siempre piden lo mismo. Lo habitual: el regateo, una constante en todas las medinas. Fez Más al norte y en el interior la ciudad imperial presume de ser una de las más importantes en lo que a la elaboración artesanal se refiere. La cacharrería y los curtidos son dos de las prácticas que han llevado el nombre de la localidad allende las montañas. Hace años deambular por las callejuelas que esconden más de 300 mezquitas era una misión complicada debido a la cantidad de mendigos que asaltaban al visitante a cada paso. Hoy, aunque no resulta necesario, para realizar una visita rápida por esta zona de la ciudad es conveniente contratar los servicios de un guía (cuesta poco más de doce euros) que le llevará a los barrios de los artesanos. Tenga cuidado porque normalmente intentan conducir al turista a comercios en los que tienen comisión e intentan venderles la mercancía a toda costa. Lo mejor: el barrio de los curtidos donde se encalan, se tiñen y se secan al sol. Lo peor: en entramado laberíntico de las calles, ideal para perderse. Lo habitual: el placer de escuchar la llamada a la oración desde centenares de mezquitas a la vez. Casablanca Aunque la medina antigua se encuentra en el centro de esta localidad, las autoridades marroquíes han quedido montar una nueva medina, con todas las comunidades en otra zona. Para mezclarse con los locales será mejor recurrir a la primera. Como turistas siempre resulta más agradable el trato de Haubaus (zona nueva) donde tampoco estaremos condenados a sufrir con el olor que desprenden las especias ni la carne secándose al sol. Es quizás en Casablanca donde mejores alfombras se pueden adquirir. Además este mercado es uno de los más tranquilos del sur de Marruecos. Y de los más cuidados. Las mesas de mosaico con hierro forjado pueden adquirirse por menos de 300 euros y en algunos establecimientos incluso cuentan con un servicio de envío a su domicilio en España. Lo mejor: el orden de los establecimientos. Lo peor: la medina es más pequeña. Lo habitual: tomarse un té en cualquiera de los pequeños bares que encontrará en la zona.