¡Agua a la vista!

El agua forma parte de la vida de la vida del área. Hay pequeños grumetes que sueñan con dedicar su vida a las actividades marítimas y otros que usan la navegación para encontrarse con uno mismo


A Coruña

«Muchas veces salgo a navegar solo y, de repente, todo desaparece. Tienes la sensación de que te encuentras con el horizonte». Javier Góngora empezó a navegar tarde: «Tenía 30 años cuando aprendí». Y ahora transmite su pasión por el agua a través de su velero, Itaca, con base en el puerto de Sada. «Cuando pasamos el símbolo del dique de abrigo ya tienes la sensación de estar a tu aire». 

Solo 15 minutos de navegación sirven para que los viajeros aprecien el cambio de perspectiva: desde el mar, la pequeña playa de Arnela parece el paraíso. «Hay días en los que el agua está totalmente turquesa y se puede ver perfectamente el fondo marino». Góngora habla del agua como si la estuviese cuidando: «La naturaleza es lo mejor que tenemos».

A principios de abril los pantalanes de Marina Sada están tranquilos. «Solo sales a navegar si hace muy buen día. Aunque siempre vengo para cuidar y ver que el barco está bien». El objetivo de Góngora no es solo descubrir la ría a través de su velero: «Se trata de que navegues conmigo y des respuesta a una pregunta tuya». Lo define como navegación consciente: «La gente valora el silencio que encuentra en el barco y esa sensación de aislamiento que, a veces, por el ritmo diario, les resulta más difícil de encontrar». Góngora, que puso en marcha la iniciativa Navego Contigo, cree que «navegar en compañía es bello y en soledad es sublime». «El agua en todas sus formas es maravillosa», apunta. En sus salidas a veces hay grupos de niños: «Es increíble cómo se toman los consejos y cómo aprenden». Otras se junta en el barco un grupo de personas que ha leído un libro «y sale a navegar para comentarlo». Y, a veces, se trata simplemente de pasear por el mar para ver la puesta de sol desde la ría. 

Toda la vida

Jesús Manuel lleva toda la vida dedicada al agua: «Son de río, nacín no río e vou morer no río». Fue patrón de la Diana Cazadora, la embarcación municipal con la que Betanzos presume de las maravillas del Mandeo. En el 2010 construyó su propio barco que su hijo utiliza en verano para realizar salidas por el río: «Chámase Marisar porque teño unha neta que se chama Marta e outra Sara, e a miña muller é María Luisa. Así que están todas representadas no nome». Cuenta que tardó cuatro meses en terminarla: «Tiven dous amigos que me axudaron a facela». Estos días está amarrada frente A Ponte Nova: «Este mes temos que sacala da agua nun carro para pasarlle a revisión en seco. Despois tamén hai que revisala na auga. É un barco de río, pero o protocolo de seguridade e os coidados son como se estivésemos en alta mar».

En Betanzos calcula que hay sobre unos 450 barcos. Con Marisar a punto, empezarán las salidas, de las que se encarga su hijo: «Facemos moitas viaxes programadas con pandillas. Quedamos no paseo da Tolerancia sobre as doce da maña e o regreso é despois pola tarde antes de que se faga de noite, porque non é convinte andar moi tarde polo río». Jesús Manuel disfruta en las salidas: «Poñémoslle música e tocamos a guitarra, a xente pásao moi ben». Lamenta que en verano, en Os Caneiros, se esté perdiendo la romería tradicional. «O 18 e o 25 de agosto son os días mundiales da sorte en Betanzos, é incrible que nunca pase nada», apunta. Jesús Manuel no es el único que trata de que se mantengan las tradiciones. En Sada y Lorbé, la asociación Os Patexeiros trata de que los barcos tradicionales de vela no se pierdan. «Queremos que la gente se conciencie del patrimonio marítimo», asegura Celes Espiño, su presidenta.

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