Cientos de palilleiras gallegas celebraron el quinto encuentro de bolillos
09 jun 2014 . Actualizado a las 13:05 h.El pabellón de Milladoiro se convirtió ayer en un hervidero de encajes, hilos blancos y de otros colores, puntillas y palillos. Al final fueron unas 370 personas las que acudieron al quinto encuentro de bolillos y labores artesanales que organiza la asociación cultural A Silva. Abundaba la mediana edad y sobre todo las mujeres, pero también había avezadas palilleiras que apenas llegaban con los pies al suelo. Ánxela Sofía Angueira era una de ellas. Quizás la benjamina del encuentro. Seis añitos y vecina de Bertamiráns. Allí estaba con la bisabuela, María, de Os Ánxeles, en el concello de Brión. Y no estaba acompañando, no, estaba palillando. Toda una profesional.
«Ensinoume a bisa, e vou facer un pañuelo para mamá», dice. La orgullosísima bisabuela asegura que Ánxela apunta maneras en este arte, «haberá un ano que comezou, quería vir ás palilladas, unicamente hai que axudarlle a desfacer nudos cando se forma lío, pero aínda así ás veces xa o vai facendo ela». María pronto tendrá una nueva aprendiz, la hermana pequeña de Ánxela, de cuatro años, que ya empieza a interesarse por los bolillos.
El pabellón de Milladoiro acogió también una pequeña muestra de encajes en la que podía verse el resultado de las horas de trabajo de estas asociaciones, y numerosos puestos de venta, algunos más relacionado con estas labores artesanales y otros de bisutería y complementos. De entre todos los asistentes, más del 90 % mujeres. Pero algún hombre también podía encontrarse. Juan Galán, de Santa Cruz, en Oleiros, vino acompañado de su mujer a la palillada. Comenzó hace unos siete años porque le enseñó su esposa, «somos os dous sos, así que aprendeume ela. Ao principio facíalle os paus, e agora xa palillo». Manteles, fundamentalmente manteles. A Juan le gusta hacer puntillas grandes y de colores, apunta su mujer. Admite que al principio parece difícil pero todo es cuestión de practicar, «ao primeiro pareceume difícil, pero ao final so é collerlle o andar», asegura.
El de ayer fue el quinto encuentro que se lleva a cabo en esta localidad de Ames. Lo organiza la asociación cultural A Silva, y su presidenta, Marieta Salgado, asegura que acudieron más de treinta asociaciones de las provincias de A Coruña, Ourense y Pontevedra. ¿Y por qué en Milladoiro? Marieta recuerda que la tradición de los bolillos no es exclusiva de Camariñas, aunque sea esa localidad la que le ha dado más fama al encaje, sino que toda la comunidad gallega tiene mucha historia en este tipo de tareas artesanales. Había demanda para organizar un encuentro en la zona de Santiago, y así surgió esta iniciativa que acumula cinco ediciones y ha vuelto a ser un éxito de participación.
Intercambio de experiencias
Durante todo el día las palilleiras hicieron puntillas, intercambiaron métodos, conocimientos y vieron el trabajo de sus compañeras. Además, es una cita importante para establecer relaciones entre las distintas asociaciones que se dedican a estas actividades y, como no, una oportunidad para salvaguardar las tradiciones y los oficios más artesanales como es el de las palilleiras.
Las palilladas son una cita habitual en distintas partes de Galicia, en las que aficionadas y profesionales disfrutan de esta trabajo y conocen el que realizan otras compañeras. Además de puestos para comprar todo el material necesario para palillar, a lo largo de toda la jornada hubo también un sorteo de regalos y la entrega de diplomas a las más de treinta asociaciones que estuvieron en el encuentro. Un éxito, y ya pensando en el sexto.
Reportaje palillada en Milladoiro