La Marea propone adecentar para los sintecho los puentes de Lavedra

El plan para Alfonso Molina incluye esa medida porque, según los redactores, debe afrontarse la realidad de que son «el último refugio vital para muchas personas»


A Coruña / La Voz

Entre las muchas medidas que propone el documento de reforma de los bordes de Alfonso Molina que propone el Ayuntamiento figura también una reforma de los espacios debajo de los puentes y viaductos. El proyecto fue adjudicado por 15.000 euros a la sociedad Ergosfera, representada por el arquitecto Iago Carro, firmante del manifiesto de la Marea.

«Además de un refugio más o menos importante ante la lluvia o el sol, la realidad es que constituyen el último refugio vital para muchas personas. Llevan siéndolo durante miles de años, probablemente desde que existen los puentes. Más allá de la reflexión sobre lo disparatado de vivir en un sistema donde eso puede suceder, el tema es que de facto, cualquier viaducto que se construye es desde su construcción patrimonio público, el lugar donde cualquiera puede acabar, y lo mínimo que se le puede exigir a un puente es que el ciudadano anónimo que está debajo no se moje», dice el apartado del estudio -de 353 páginas en total- redactado por la entidad.

La propuesta quiere hacer más cómodos esos espacios evitando filtraciones y mejorando sus condiciones de cobijo, «y no solo como refugios-vivienda, sino que, en cualquier contexto terrestre, ya sea por exceso de soleamiento o por lluvia, los puentes siempre son un lugar de refugio para cualquier persona». El equipo redactor del plan mantuvo varias entrevistas con los habitantes de los viaductos. «Se llega a la conclusión de que cualquier intervención sobre estos espacios debe ser mínima y centrada únicamente en asegurar las condiciones de habitabilidad que se le presupone a un puente, básicamente que no llueva bajo el tablero». Por ello propondrán que se solucionen los problemas de humedades y escorrentías de cubiertas, muros y pavimentos.

En Alfonso Molina hay doce pasos y se promueven acciones en muchos de ellos, en varios casos eliminando los taludes existentes para crear un espacio de estancia. En el caso del que pasa sobre la plaza José Toubes, en Cuatro Caminos, piden eliminar las plazas de aparcamiento para ganar espacio para los peatones.

Las entidades sociales ponen medios para atajar el problema

Conseguir que los sintecho abandonen la calle no es una tarea sencilla. En la ciudad, Padre Rubinos tiene plazas suficientes en su albergue para atender las necesidades del colectivo, pero muchos de los que viven al raso no quieren cambiar el cielo por las normas de una institución. En las residencias hay unas normas -horarios, reglas sobre ruidos y alcohol- y no todos desean acatarlas.

Ante esa realidad, algunas entidades han puesto a disposición de esas personas espacios para que puedan emplearlos. Existe una sala en Padre Rubinos de acceso ocasional para pasar la noche, fuera de los protocolos de los cuartos del albergue. El Hogar de Sor Eusebia promueve el programa Micasita. Se trata de un plan para crear pequeños habitáculos independientes con unos servicios mínimos que se asignarían a cada usuario para que pueda entrar y salir cuando lo considere y vivir a su manera. Para ponerlo en marcha solo hace falta que el Ayuntamiento les diga en qué parcela se podrán ubicar.

En la ciudad duermen en la calle actualmente entre 13 y 25 personas

Según los últimos datos de la Cruz Roja, en A Coruña duermen en la calle estos días 13 personas, unas 25 según Boanoite. El censo es muy variable, ya que se trata de personas que pueden salir unos días de las aceras para volver después a ellas. En la ciudad el número de sintecho llegó a rondar el centenar, si bien es habitual que la cifra descienda durante los meses de invierno.

En A Coruña hay diversos programas para atender a quienes no tienen hogar. La Cruz Roja tiene el suyo, con apoyo y seguimiento personalizado, caso a caso, en busca de la reinserción social de los que se encuentran en esa situación, que muchas veces además de problemas económicos padecen también algún tipo de patología psiquiátrica.

El Ayuntamiento cuenta con sus Servicios Sociales para hacer frente a esas situaciones, también con un seguimiento de cada caso que se refuerza especialmente durante los meses de invierno. Además de tratar de ofrecer alternativas a la calle a las personas sin hogar, desde las entidades de apoyo ofrecen también bebidas calientes y ropa de abrigo a los que deciden quedarse a la intemperie.

A Coruña cuenta, entre otras cosas, con la asociación Padre Rubinos, con un albergue con casi un centenar de plazas para alojar en ellas a los que no tienen recursos para contar con una vivienda. Hay, además, más asociaciones dedicadas a atender a ese colectivo. Una de ellas, Boanoite, repartió durante las últimas semanas sacos de dormir donados por particulares para hacer más llevadero el frío a los que no acuden a los albergues.

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