Relevo generacional en A Pulpeira de Melide, donde preparan el mejor pulpo de Galicia

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

«Lleva 14 años de aprendizaje y está preparado de sobra», asegura Antonio, que está a punto de jubilarse, sobre su hijo, Gorka

13 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Antonio le cede el tentáculo a Gorka. No es un relevo cualquiera porque estamos hablando del restaurante que mejor prepara el pulpo en Galicia. Hace unos días fue reconocido en este apartado en los Premios da Cociña Galega. Que la cuarta generación de pulpeiros esté al frente de la empresa ya es una realidad que se viene cociendo desde hace tiempo, lo que ahora cambia es que Antonio Rodríguez, el padre de Gorka, se jubila y llegó el momento de reposar. «No cambia nada en el día a día. Él fue dejando paulatinamente lo que hacía y yo antes estaba más en la cocina, hasta que poco a poco me fui haciendo cargo de todo. A mi padre lo conoce todo el mundo y siempre estaba pendiente de las listas de reserva y de saludar a los clientes, que en muchos casos son amigos», analiza. Lo que está claro es que el pulpo va a seguir siendo de primer nivel. «Lo hará Javier Ferreiro, que lleva con nosotros toda la vida, mi madre, Begoña, a la que todavía le quedan unos meses para jubilarse, y yo», destaca Gorka Rodríguez. El cefalópodo rey de Galicia no tiene secretos para él. Tiene 41 años y siempre dice que nació «en el negocio». Durante años, Antonio trabajó en bodas, fiestas y eventos de todo tipo. A Pulpeira de Melide era casi tan importante en una boda como los novios. Gorka echaba una mano mientras se formaba como cocinero en distintos restaurantes del mundo. Recuerdo cuando estuvo en el Noma, elegido aquel año mejor restaurante del mundo, y me encanta que el recorte de la noticia de La Voz esté pegado al lado de la entrada a la cocina. «Cuando el 1 de diciembre del 2011 abrimos el negocio ya me quedé», sentencia. 

500 PERSONAS AL DÍA

Antonio tiene cantidad de amigos. A sus 70 años es de esas personas que siempre está yendo o viniendo de una comida con colegas. «Y también currando», aclara sonriente. Pero también disfruta viendo a la gente comer pulpo en su local de la plaza de España de A Coruña. El ordenador dice que pasan una media de 500 personas al día por allí. «Es la media que sale, pero no es lo mismo en verano que en semanas de invierno», aclara Gorka, que ahora tendrá que estar más atento a la organización de las mesas. «Parte de mi negocio es hablar con los clientes, pero Gorka me sustituyó cuando estuve de viaje o fuera por cualquier motivo y no tiene problema. Lleva 14 años de aprendizaje y está preparado de sobra. Yo lo que hacía es lo facilón, apuntar la lista de espera cuando está lleno y limpiar mesas», destaca Antonio. De pulpeiros son cuatro generaciones, pero la tradición hostelera de la familia viene de más atrás. «Mi abuelo se fue de O Carballiño a Melide y después para A Coruña. Pero ya antes mis bisabuelos, los tatarabuelos de Gorka habían fundado Casa Gazpara en Melide», recuerda este hombre que en el 2026 tendrá que acostumbrarse a una nueva vida. «Dejo de trabajar y habrá que aprender a vivir como jubilado. Pero voy a seguir yendo a la pulpeira más de lo que la gente piensa, entre otras cosas porque tengo allí a la familia. Iré a buscar a mi mujer y saludar a los clientes», avanza. Hay un relevo generacional, pero todo seguirá igual. Mientras escribo me están entrando unas ganas casi imposibles de controlar de una ración de pulpo, el mejor de Galicia. Y, de paso, pedirle a Gorka algún plato especial más.