El accidente del parapentista: una entrada fatal en una zona de turbulencias tras un salto de 143 metros

Rodri GArcía / Toni Longueira A CORUÑA / CARBALLO / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Posible trazado del vuelo del accidente
La Voz

El parapentista muerto en A Coruña intentaba un vuelo poco habitual en la zona

28 may 2016 . Actualizado a las 13:02 h.

Decenas de aficionados al parapente pasaron durante la jornada de ayer por el tanatorio Servisa de A Coruña. Querían despedir a Avelino Vuelta González que fallecía a medianoche de ayer, pocas horas después de haber caído al mar en la bahía de Riazor. «É xente moi solidaria, dependen moito uns de outros para volar», comentaba Xulio Villarino, presidente del club Parapente Ferrol. El fallecido, que había nacido hace 57 años en la localidad berciana de Toreno del Sil, será incinerado esta tarde en A Coruña.

«Estás facendo unha transición hacia un punto, planeando, e a partir de determinado momento vas por unha zona máis turbulenta, donde o aire non ven limpo; non vemos iso pero sabemos que está ahí», explicaba Villarino aludiendo a las posibles causas del accidente que le costó la vida a este vecino del barrio coruñés de Monte Alto.

Lo habitual en la entrada de la bahía coruñesa es que los parapentistas salten desde la cima del monte San Pedro, que está a 143 metros sobre el nivel del mar. Es lo que hizo el fallecido, si bien el suyo no era un vuelo habitual: «Normalmente voas por encima da ladeira do monte e parece que él quixo chegar máis adiante, seguir descendendo para logo dar a volta», apuntaba. La intención sería ir hasta el entorno de la torre de Hércules.

Sin embargo, al otro lado de la bahía, en las inmediaciones de la Casa de los Peces, hay edificaciones y está el mencionado faro. Todo ello da lugar, detalla Villarino, a una zona de turbulencias «na que xa non planeas, tes o aire revolto e non vas hacia adiante; tes a vela a sotavento, descendes e intentas correxir coas mans e os pes». En este punto, el problema para el tripulante del parapente es que si suelta las manos para intentar liberarse del mismo cae en picado, sería algo así como si un ave pliega las alas pero «aínda planean mellor que nós, teñen mellor aerodinámica». Detalla asimismo Villarino que si en el resto del recorrido que hizo el planeamiento era de 10 (avanzando diez metros descendía uno) en el último tramo, a causa de las turbulencias podía ser de dos o menos, «co que avanzas un metro en caes outro».

Además, se daba la circunstancia de que en dicha zona de turbulencias Avelino Vuelta estaba a escasa distancia de tierra, donde es muy posible que pudiera llegar a aterrizar.

Sin embargo, no lo logró y cayó con el parapente al mar donde varias unidades de Salvamento Marítimo, el Grupo de Rescate Acuático de los bomberos coruñeses, agentes de la policía local y el Helimer 401 lo rescataron. Primero lo llevaron a la playa del Matadero, le estuvieron reanimando durante 50 minutos y luego al Chuac, donde falleció.

Curiosamente, los vecinos de Avelino Vuelta, en el barrio de Monte Alto, vieron el despliegue para el rescate pero no sabían que se trataba de él, tal y como reconocían, con sorpresa, desde el bar Uni, próximo a su casa y del que era cliente.

Aunque naturales de la localidad berciana de Toreno de Sil, la familia de Avelino Vuelta lleva años instalada en Galicia. Una hermana suya, Isabel, es concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Ponteceso, donde tiene a su cargo Sanidad y Servicios Sociales. Además Isabel Vuelta es en la actualidad vicepresidenta de la Fundación Eduardo Pondal, con sede en el municipio pontecesano.

Una actividad que evolucionó del ala delta y llegó a Galicia hace dos décadas

El parapente llegó a Galicia hace un par de décadas. Lo hizo como una actividad que evolucionaba desde el ala delta. Entre quienes lo practican están quienes son aficionados y los que están federados, como es el caso de los componentes del Parapente Ferrol, que cuenta también con una escuela para formar pilotos. El presidente del mismo, Xulio Villarino, detalla que es un deporte seguro y que accidentes como los ocurridos el pasado jueves son, afortunadamente, escasísimos. Detalla, como una de las medidas de seguridad, que debajo de la silla llevan una paracaídas de emergencia que a una altura de mas de 50 metros ya lo pueden utilizar, desprendiéndose del resto de los elementos de vuelo.