De «mejor mercadillo de España» a «feria medieval sin gusto»: aumentan las quejas por el poblado navideño de A Coruña
A CORUÑA
Comerciantes, hosteleros y vecinos lamentan que la expectativa no ha ido acorde con la realidad. El Ayuntamiento insiste en que la decoración y el montaje no han terminado y que el retraso se debe, en parte, al temporal
05 dic 2025 . Actualizado a las 11:17 h.Las redes sociales han vuelto a funcionar como un confuso amplificador. Cuando el Ayuntamiento comunicó que la plaza de María Pita acogería un mercado navideño con 50 casetas similar a los de esas ciudades europeas que en diciembre atraen a miles de turistas, empezaron a circular titulares —«A Coruña no tendrá nada que envidiar a Viena», «El mercadillo más bonito de España estará en A Coruña»— e imágenes idílicas de Alsacia o Budapest que permitieron que la imaginación echase a volar. Dos meses después de aquel anuncio, las expectativas no se cumplieron por factores diversos y no siempre controlables, pero que han hecho que este poblado esté en el centro de la polémica.
Estos días Instagram, X y TikTok enseñaban al mundo unas postales del mercado que apenas reflejan el espíritu navideño que hay en el imaginario colectivo: ¿Por qué se venden kebabs? ¿Qué pinta un puesto con sartenes? Solo faltaba la llegada de un temporal para aguar definitivamente la fiesta, obligando a cerrar sus puertas el pasado martes y parte del miércoles.
Lo que muestra internet es solo el reflejo de un sentir en el que coinciden muchos coruñeses, que esperaban mucho más de un proyecto que se presentó en verano a los comerciantes locales y que, como relatan en la Asociación Zona Obelisco, «ha acabado siendo muy distinto». Fuentes municipales indican que «ni el montaje ni la decoración de los puestos ha terminado aún», y que esta demora responde a que «preferimos dejar espacio en la plaza para el encendido de las luces con Bebeto, que reunió a 10.000 personas, y a que no fue posible trabajar con dos días de alerta naranja y fuertes lluvias».
Comerciantes y hosteleros comparten que «cualquier iniciativa que anime a la gente a tomarse algo por el centro y a comprar en negocios locales es bienvenida», aunque reconocen que este mercado no es de su agrado «ni está dando la talla». Esta es la opinión de Pablo Gallego. El chef, tantas veces punzante en sus declaraciones, tiene su restaurante homónimo en la calle Troncoso, pegado a la plaza de María Pita. Es de los que piensa que «todo es beneficioso» y «que las reservas aumentan notablemente en estas fechas gracias al dinamismo que hay en la ciudad», pero también opina que «este mercado parece una feria medieval sin gusto». Y añade: «No veo que se venda prácticamente nada típico de la Navidad, deberían imitar el de Madrid, que es precioso».
Como las comparaciones parecen inevitables, Adolfo Díaz, de la agencia de viajes Babylon, indica que «el de Zaragoza también es precioso, con un poblado que recrea el pueblo de Belén en la época, tiene un tobogán de nieve... Creo que es lamentable un mercado donde se venden sartenes [el Ayuntamiento explica que ya se le pidió a la vendedora que las tenía expuestas que las retirara], fósiles de Marruecos o donde hay un cerdo empalado. Lo ideal sería juntar a Bonilla, El Timón, Zara, La Ibi, El Serrano o los castañeros, porque en esta ciudad tenemos tiendas fantásticas».
Desde la Asociación Zona Obelisco cuentan que se quedaron «desencajados» cuando vieron en qué terminaron esas «imágenes preciosas» que les enseñaron hace unos meses. Además, explican que aunque les invitaron a participar montando sus puestos, «no hubo interesados porque «en el tema económico no hay condiciones que se ajusten a lo que podemos asumir».
En el terreno político, a la oposición tampoco le convence el mercado navideño. El PP ha presentado una pregunta oral para el pleno del 11 de diciembre sobre este poblado «porque no se parece nada lo que la alcaldesa anunció públicamente». «Inés Rey presumió de que iba a ser la referencia del noroeste peninsular y lo que hay son unas casetas pobres, sin iluminación, con cables colgando y tuberías de agua por el suelo».
Francisco Jorquera, portavoz del BNG en el consistorio, manifiesta que «o poboado navideño, tal e como ten sido montado, está moi por debaixo das altas expectativas creadas. Hai múltiples deficiencias nas instalacións e está moi lonxe de ser aquilo que caracteriza un mercado de Nadal».
Fuentes municipales aportan que ayer se continuó montando las luces y poniendo decoración, además de elementos vegetales y adornos navideños.
«Menos mal que tenemos Navidad en Zara, al menos para los niños»
El debate sobre el mercadillo, la iluminación y los elementos ornamentales que decoran estos días A Coruña está en la calle. La Voz ha querido conocer qué nota le ponen los lectores a la postal navideña elegida por el Ayuntamiento para este 2025, y el veredicto está claro. De los 838 participantes de la encuesta publicada en la web de este periódico, un 85 % piensan que, este año, el mercadillo y la iluminación «suspenden». Solo un 10 % considera que la decoración navideña está «aprobada», mientras que un 3 % le otorga un «sobresaliente» y un 2 % le da un «notable».
Los lectores también han dejado sus reseñas en la publicación. Una de ellas, María González, es clara: «Si vives en A Coruña y quieres ambiente navideño, vete a Vigo». Las comparaciones con la ciudad olívica se suceden en las redes sociales, saliendo perjudicada la urbe coruñesa.
En las redes sociales de La Voz de A Coruña la polémica también estuvo encendida. De hecho, más de un centenar de comentarios plasmaban que, el próximo año, esperan otra cosa. «Menos mal que tenemos Navidad en Zara, sobre todo para los niños», decía Mara, aludiendo a que precisamente ayer la calle Compostela se llenaba de gente para recibir la inauguración de la ya clásica tienda navideña de Zara Home.
Otro lector, Isaac Díaz, salía en defensa de la iluminación diciendo que le parece «muy buena», aunque «el mercadillo le parece la Cañada Real». María Carmen Millán, por su parte, lamenta que haya poca decoración en el centro de la urbe «y en los barrios nada».