Marta Fernández, escritora: «Me encantaría poder leer un libro escrito en gallego, es un idioma hermoso»

C. Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La periodista Marta Fernández presenta este miércoles en la librería coruñesa Moio Conto su libro «La mentira. Historias de impostores y engañados»
La periodista Marta Fernández presenta este miércoles en la librería coruñesa Moio Conto su libro «La mentira. Historias de impostores y engañados» Luis Gaspar

La periodista presenta este miércoles en la librería Moito conto de A Coruña su último libro, «La mentira. Historias de impostores y engañados», junto a Laura Riñón Sirera, autora de «Amapolas en octubre»

16 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Recuerda Marta Fernández (Madrid, 1973) en La mentira. Historias de impostores y engañados, que si un engaño puede materializarse es porque siempre hay alguien dispuesto a creer. En el libro, la escritora y periodista narra historias de grandes embaucadores, como el hombre que timó a Al Capone o los suplantadores de Shakespeare. Sobre ellos y otras cuestiones hablará este miércoles a las 19.00 horas en la librería Moito Conto de A Coruña junto a Laura Riñón Sirera, autora de Amapolas en octubre, entre otras obras.

—Los impostores de su libro son reales. Has dicho que tu preferido es Víctor Lustig, el hombre que vendió la torre Eiffel dos veces. ¿Algo así podría pasar hoy?

—Yo creo que podría pasar perfectísimamente. La clave del libro es que hablamos ahora de las fake news y de la posverdad, pero siempre hemos vivido eso. Y claro que ahora alguien podría vender un monumento, un cohete a Marte o cualquier cosa. Víctor es el santón patrón de la mentira porque tiene mucha psicología, comprende la mente humana. Los grandes impostores escuchan y entienden las debilidades del otro, y eso ocurre en cualquier época.

—Habla de los diez mandamientos del santo patrón de la estafa, ¿cree que alguien buscará su libro como manual de aprendizaje?

—Espero que no. Nunca lo he pensado así. Además, creo que para ser un buen mentiroso tienes que tener un talento natural. Es algo que no se puede aprender y hay que ser muy inteligente. Pienso que se puede leer en el otro sentido, en que puede servir para intentar desenmascarar a los que nos quieren estafar.

—¿Las principales cualidades de un buen mentiroso?

—Conocer bien las debilidades de los otros, saber por dónde van sus costuras. Lusting construye su mentira partiendo en algo real, en unos rumores sobre que la Torre Eiffel estaba oxidada y había que desmontarla, entonces, podían pensar que sí se podía vender. Es algo que puede pasar en cualquier momento. Ahora, partiendo de la verdad se arman grandes líos a veces.

—¿Por qué escribir sobre la mentira?

—Creo que la mentira es la base de la vida social. Si hubiera sinceridad absoluta cualquier tipo de relación estaría encaminada a la ruptura. La mentira también nos da esperanza. Por ejemplo, ahora en Navidad las colas de las administraciones de lotería son kilométricas. Todos pensamos que nos va a tocar, aunque en realidad sabemos que no, pero nos mentimos a nosotros mismos con esa ilusión.

—Dices que son necesarias, ¿eres una defensora de las mentiras?

—No lo había pensado, este libro no es una apología de las mentiras, pero hay mentirosos fascinantes. Con algunos te identificas, sobre todo con los literarios, que se inventan personajes para poder sacar a la luz sus obras. Luego, hay mentiras que se hacen por amor, y eso es muy humano y comprensible. Hay mentiras y mentiras.

—Incluso duda de las obras que ves en los museos.

—Me pasa siempre y me siento absolutamente mezquina. La pregunta es, ¿y qué pasa si son falsas? Me gusta mucho el impresionismo abstracto y en el libro hablo de una trama en la que, por cierto, estaba involucrado un señor de Lugo, y vendían obras falsas de Pollock y Motherwell, que me encantan. Entonces si esa emoción que uno siente al ver esa obra, aunque sea falsa, la siente de verdad, ¿qué pasa?

—¿Nos mentimos a nosotros mismos más de lo que pensamos?

—Sí, más de lo que admitimos. Es un mecanismo de supervivencia, sin mentira no existiría esperanza, ni posibilidad de pensar que mañana será mejor. También, para ser buenos mentirosos es esencial mentirnos a nosotros y creérnoslos. Es como el lema americano, fake it until you make it. De créelo hasta que lo consigas. Como los libros de autoayuda, la mayoría están basados en esas mentiras de si quieres puedes, que yo creo que no es real, pero te sirve para continuar tu vida.

—¿Los mentirosos escuchan más?

—Es una de sus mayores claves. Saben escuchar a los otros e interpretar sus señales. Es una virtud que deberíamos tener los periodistas, que no siempre tenemos.

—¿Qué mentiroso destacaría de nuestra época actual?

—Hay muchos, no quería meterme en eso. Ja, ja, ja

—Dice que nos gusta que nos mientan, ¿por qué?

—Claro. La humanidad se basa en grandes mitos, desde los griegos hasta los interpretados por las religiones. Es lo que hacemos los escritores, urdir en una mentira esperando que el lector se la crea y se vea seducido por nuestros personajes. Igual que en el cine.

—¿Es ahora más difícil distinguir la verdad de la mentira?

—No, creo que es igual de difícil ahora que antes. Es una de las razones por las que quería escribir este libro. Ahora hablamos mucho de que se hacen virales las fake news, antes también, pero en el siglo XIV se hacía por el boca a oreja. Los seres humanos somos así, queremos buscarle a todo explicación, aunque en ocasiones sean rocambolescas.

—Tiene varias obras, ¿siempre quiso ser escritora?

—De pequeña ya decía que de mayor quería ser periodista y escritora.

—¿De niños somos conscientes de las mentiras?

—No lo sé, creo que de pequeños conseguimos hacer algunas mentiras parte de nuestro mundo. El libro acaba en el un capítulo sobre los muñecos, es algo que me interesa mucho, dejamos de ser niños el día en el que decidimos que nuestros muñecos ya no están vivos. Esa mentira, que es la más hermosa de la infancia, de pensar que nuestro osito de peluche vive, está relacionada con la fantasía. Ojalá parte de esa fascinación la mantuviésemos de mayores.

—Este miércoles está con Laura Riñón Sirera para conversar sobre vuestros últimos libros en Moito Conto. ¿Que tenéis en común?

—Muchas cosas, la visión de la literatura, nuestros gustos literarios, por autores. Yo soy una admiradora de su obra. Hay libros de Laura que me gustaría haber escrito hoy. Estos encuentros son muy fructíferos. Escribir es un trabajo solitario y se agradece mucho poder hacer estas reuniones en las que abres perspectivas. Además, el encuentro es en Moito conto y me hace mucha ilusión porque cada vez que visito A Coruña me paso por ahí. Es un lugar muy especial.

—Ya que está en Galicia, ¿qué autores gallegos tomas de referencia?

—Pues muchos, pero destaco a Juan Tallón, que además es amigo. Me encantaría poder leer en gallego, es una lengua hermosa y me parece muy bonito que él pueda traducirse a sí mismo.