Octavio Villazala, educador canino: «Cada perro tiene su familia idónea, no todos valen para cualquier casa»
A CORUÑA
El experto señala lo que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir una mascota
05 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Es un pionero en el adiestramiento y la educación canina. Octavio Villazala Roca (Lugo, 1966) es la autoridad a la que acudir cuando existe alguna duda sobre nuestras mascotas. Y en estas fechas en las que muchos animales entran en nuevos hogares, aconseja seguir una serie de cautelas.
—Se regalan muchos perros por Navidad.
—Sí, y no siempre es buena idea. Por eso hay muchas protectoras que en estas fechas dejan de poner en adopción a los perros. Y hay que tener mucho cuidado con dónde compramos el cachorro. Tienen que tener un el número de núcleo zoológico que certifica que las instalaciones cumplen con los requisitos obligatorios para albergar animales. El perro tiene que venir vacunado, desparasitado y con un certificado de garantía de al menos un mes de enfermedades víricas. Después vienen las devoluciones de perros de adopción. Hay que huir del caprichito del niño. Y ya lo que me parece denunciable es que se le encierre en una cajita y se le ponga un lazo. Son seres vivos, insisto. Y después llega el verano, el perro se ha hecho mayor, y vienen las oleadas de abandonos.
—¿Usted es más de adoptar o de comprar?
—A mi me parece estupendo tanto que se compren como que se adopten. Yo, personalmente, animo a que vayan a las protectoras y que vean los perritos que hay allí. Eso sí, ahí tienes que preocuparte mucho de qué perro vas a meter en tu casa, porque ya no va a ser un cachorro y va a tener sus manías. Pero entiendo que haya quien prefiera comprar. Si quieres un perro de pura raza, tienes que ir a un sitio donde puedas ver por lo menos a su madre.
—¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de escoger un perro?
—Muchos factores, porque puede resultar que al final no sea lo que queríamos. Así que hay que ser responsable, tener una hoja de ruta para saber lo que realmente queremos y de lo que podemos hacernos cargo. Si tenemos niños, si tenemos tiempo, si tenemos economía... Hay que tener absoluta y total responsabilidad sobre lo que estamos comprando o adoptando. Son seres vivos. Si tienes un piso de 50 metros cuadrados no puedes tener un irish wolfhound, que es un lobero irlandés grandísimo. O si vives en una casa con muchas escaleras no puedes tener un perro salchicha, porque le vas a fastidiar la columna. O puedes querer un pastor alemán, pero no es el mejor para vivir en la ciudad. Y tienes que pensar también tus circunstancias familiares. Están muy de moda los border collie, pero son perros muy activos, que necesitan mucho ejercicio, y si no se lo vas a proporcionar... Un perro no necesita solo que lo saques a la calle. Necesita hacer ejercicio, involucrarse contigo, vivir en tu casa... No vale aquello de tenerlo en la finca como perro guardián sin más. Tienes que disfrutar del perro y el perro de ti. No es un juguete. Cada perro tiene su familia idónea, no todos valen para cualquier casa. Y ahí quien puede asesorar son los adiestradores.
—¿Debemos acudir a un adiestrador cuando entra un perro nuevo en casa?
—Prefiero denominarlo educador canino. Porque hay una diferencia entre adiestrar y educar. La educación es lo que hace que el perro pueda convivir en sociedad, que no se suba a la gente, que no tire de la correa, que no haga sus necesidades en casa... Pero el adiestramiento es otra cosa, sería la carrera o la formación profesional del perro. Y este educador debe ser un profesional, tener su licencia, de la misma manera que hemos adquirido el perro en un lugar con una licencia.
—¿Hay intrusismo en la profesión?
—Mucho. Hasta hace poco no estaba regulado. A partir del 2021, creo recordar, ya sí que se exige tener una titulación. Aquí estamos registrados por la Xunta, cada uno con su certificado para adiestrar perros que se verifica y se renueva cada cinco años, de manera que si haces algo mal, se te retira. Pero sigue habiendo mucha pillería en esto. Y otro problema es que hay poca formación. Hay que estar al día constantemente. Yo he dado clases en la facultad de Veterinaria de Lugo y en Barcelona, y hay que reciclarse continuamente, porque surgen constantemente técnicas nuevas. Antes era todo derivado del adiestramiento militar, hoy es mucho más amable.
«El estudio es fundamental, no basta con tener buen corazón para acoger mascotas»
Octavio Villazala está al frente, desde hace más de 40 años, de Montegatto, un complejo que cuenta con 50.000 metros cuadrados y 200 suites para perros, situado en Oza-Cesuras.
—¿Cuánto tiempo lleva dedicándose a los perros?
—Toda la vida. Tengo 59 años y empecé con 18 y me legalicé con 21 años. En aquel entonces no había manera de formarse por aquí. Así que me fui a Francia y Alemania y estuve con los mejores adiestradores. Después ya la Xunta decidió normalizar la situación y estableció unos exámenes para poder ejercer como adiestrador. Tenían su parte práctica, un examen oral y otro escrito. Fui de la primera generación que pasó por ahí. El estudio es fundamental, no vale solo con tener buen corazón para acoger mascotas. Hay quien me dice que sabe mucho porque tuvo veinte perros. Pues yo también he tenido veinte coches y no soy mecánico, ni piloto de fórmula uno. La práctica está muy bien, pero la teoría es fundamental, hay que hincar los codos.
—Ahora es más fácil encontrar esa formación.
—Nosotros mismos, en Montegatto, tenemos una academia en la que formamos incluso a gente de fuera de España. Y ahí aplicamos eso, la formación tanto teórica como práctica. Y puedo presumir de tener unos profesionales como la copa de un pino.
—Montegartto se ha convertido en todo un referente.
—Es que me he rodeado de buenas personas. Ese fue un sabio consejo que me dio hace muchísimos años el difunto Roberto Tojeiro, el dueño de Gadisa, cuando le pregunté por el éxito de una empresa. Me dijo: «Usted coja buenas personas, que después ya las formaremos». Y eso es lo que he hecho siempre.