Las rebajas no logran paliar la caída del 40 % en las ventas del comercio

A la reducción del consumo se suma la pérdida de clientes estacionales

r.d.
a coruña / la voz

Es un hecho que la crisis sanitaria ha transformado los hábitos de la sociedad, incluyendo su modelo de consumo. Por ese motivo y pese a las diferentes estrategias que han seguido los comercios coruñeses, los ingresos han bajado alrededor de un 40 % en comparación al año pasado, teniendo en cuenta los dos meses de confinamiento. Valora el sector que ni siquiera las rebajas han logrado solventar la caída de las compras.

Con todo, tanto el presidente de la Federación Unión Comercios Coruñeses, José Luis Boado, como Miguel Agromayor, de la Federación Provincial de Comercio, opinan que, aunque los resultado no son buenos, están siendo mejores de los que se llegaron a temer hace unos meses. Definen la situación actual como «un estancamiento», que vendría dado por los efectos de la crisis tanto en otros sectores como en la propia psicología de la población. «El comprador está en un contexto de estrés y tensión porque siente que el covid está ahí todavía, que hay rebrotes», reflexiona Boado. Sin salir aún de la pandemia, las expectativas sobre lo que se quiere y se necesita han cambiado drásticamente y, con ello, los hábitos de compra.

Al inicio de la temporada de descuentos, «hubo un buen arranque», afirma, pero después se paralizó nuevamente el consumo. «Se hicieron ofertas o rebajas, cualquier márketing con tal de vender», explica Agromayor, para dar salida a la mercancía que había quedado almacenada durante el estado de alarma.

Las compras tampoco se han visto incentivadas, como en años anteriores, durante las vacaciones. «Los comercios más afectados han sido los dependientes del turismo», subraya Boado. Sigue su postura también Agromayor, que alude, a modo de ejemplo, al impacto de los cruceros: «Antes podían bajar 1.000 o 2.000 personas y siempre compraban algo». Aún así, muestran cierta confianza, ya que el visitante habitual en A Coruña es del interior peninsular, casi el único turismo estacional que se espera este verano.

Si bien constatan que el cese de actividad de las fábricas y empresas ocasionó un frenazo «sobre todo en el textil, bolsos, calzado...», dice Boado, ambos cruzan los dedos para que el pequeño comercio siga nutriéndose de su clientela local. «Nos sustenta el puerto, la universidad, Inditex y sus empresas satélite, que harán de la crisis algo menos notorio», apunta Agromayor.

Los dos aluden además a la necesidad de apoyos y, también, de adaptarse a los tiempos. Como con la puesta en marcha de una aplicación para realizar envíos o recogidas en tienda. «Permitiría la cohesión de los comercios coruñeses y la conjunta, y progresiva, adaptación a las TICs», opina Boado.

«Lo vimos muy negro, pero poco a poco lo hemos ido asimilando»

Para los comercios más pequeños, el confinamiento fue como una losa. Llegó justo en los meses de más venta y en plena campaña. «Lo vimos muy negro -cuenta Estefanía Varela, de Oliva&Co-, pero poco a poco lo hemos ido asimilando». Ese poco a poco llegó después, cuando a principios de mayo pudo volver a abrir su negocio y «empezar a dar salida a todo el material que tenía parado en la tienda».

Además, en el caso de Oliva&Co, que todavía no cuenta con página web, ese parón de ventas se acentuó más. Varela reconoce que «esa siempre ha sido una tarea pendiente del negocio y esto nos ha hecho darnos cuenta de que tenemos que darle el último empujón».

Cuando ahora mira atrás, Varela recuerda que «durante la primera semana de apertura no vino gente al local, solo algunos clientes habituales que llamaban para reservar algo en concreto y se lo llevaban sin ni siquiera probárselo». Eso hizo que Varela siguiera «llena de incertidumbre» y que durante unos días no parara de hacerse preguntas: «¿Para qué necesitan ropa? ¿Qué van a comprar, si van con ropa muy de estar por casa?».

  

La importancia del turismo

Sin embargo, poco a poco los clientes fueron respondiendo y «los primeros 15 días de julio, en los que vinieron muchos turistas que pasan por la tienda y compran, ayudó muchísimo». De hecho, la dueña de este negocio de moda asegura que esas dos semanas fueron mejor que las del año pasado. Aunque «seguro» que las ventas globales no llegan a las de otros años por el parón de más de dos meses, Varela asegura que está contenta porque «la gente tenía ganas de comprar y se volcó con el pequeño comercio». El mayor miedo es que vuelvan a cerrar, algo imposible de predecir. Además, «la producción de la nueva temporada se está retrasando» y eso no ayuda demasiado. 

José Antonio Chacón: «La página web se ha convertido en un socio para la venta y la seguridad»

M.D.C.
José Antonio Chacón, responsable de la tienda 14 OZ
José Antonio Chacón, responsable de la tienda 14 OZ

Durante el confinamiento estudió las necesidades del cliente en una situación tan anómala como la que estamos viviendo

Dice José Antonio Chacón, director de 14OZ, que en su comercio se tomaron el confinamiento como un momento de parón y de hacerse mucho una pregunta: «¿Cómo nos gustaría a nosotros que nos trataran después de esto?». La respuesta la tuvieron clara. «Lo primero era preservar la salud de los empleados y de los clientes», dice. «Había que conseguir que los clientes se encontraran en un sitio seguro y que ellos lo sintieran así». Para lograrlo, además de las mamparas de protección en la caja, el jabón para desinfección de manos o el felpudo correspondiente, instalaron también «depurizadores para limpiar la ropa del virus cada dos horas».

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