El conflicto que la Marea abrió con Tranvías impide renovar los buses desde el 2016

El intento unilateral del anterior gobierno de anular la concesión, aún pendiente de los juzgados, evitólas inversiones. Los usuarios ponen un notable al servicio de transporte


A Coruña

Los autobuses urbanos de A Coruña se quedaron parados en el tiempo el 28 de noviembre del 2016. Aquel día, la Compañía de Tranvías presentó ocho vehículos que se incorporaron a su flota. Hoy siguen siendo los más nuevos de todos los que recorren las calles de la ciudad. Ese mismo 29 de noviembre, el anterior alcalde, Xulio Ferreiro, dio por concluida la concesión de la empresa. El anuncio cogió por sorpresa tanto a la dirección de la compañía como al público general, ya que se daba por hecho que el contrato no finalizaría hasta el 2024.

La decisión del anterior gobierno local se basó en un reglamento europeo sobre la duración máxima de las concesiones públicas. El ejecutivo local estaba tan seguro de su postura que llegó a informar de que el contrato terminaba al día siguiente, y no se alcanzó ningún acuerdo con Tranvías para aplicar esa medida. Sin embargo, la interpretación que hizo del reglamento planteaba numerosas dudas jurídicas, y el conflicto acabó en los tribunales de Justicia.

El juzgado que lleva el asunto ha elevado una consulta a las autoridades europeas, que aún no han emitido un dictamen definitivo. Pero sí lo ha hecho el abogado general de la UE, cuya postura suele ser clave en la resolución de esos contenciosos, con un informe que avalaba la postura de la Compañía de Tranvías.

Mientras los tribunales resuelven el conflicto, los usuarios del bus sufren las consecuencias. La concesión a la Compañía de Tranvías ha quedado en el aire, lo que ha impedido a la firma continuar con sus inversiones de renovación de la flota, que hasta el 2016 ejecutaba de forma anual.

El director de la empresa, Ignacio Prada, lamentó ayer que ese impás judicial haya truncado la inversión en vehículos, que hasta entonces permitía renovar cerca de ocho buses al año de una flota que suma 93 vehículos.

Los próximos serán híbridos

Prada no quiso entrar en suposiciones, pero es posible que si las inversiones no se hubiesen interrumpido A Coruña ya contase con buses híbridos. Tranvías lleva desde noviembre del 2018 probando transportes de ese tipo. El primero fue un modelo de la casa sueca Volvo, después se probó un Mercedes y, en los próximos días, se harán ensayos con un vehículo de otra firma alemana, MAN. Está previsto que circule por la ruta de la línea 6, cuyas características, explicó Prada, son las mejores para analizar las prestaciones de los vehículos, desde su maniobrabilidad en tramos estrechos hasta su capacidad cuando viajan completos.

Los datos que se extraigan de las pruebas se compararán con los buses probados antes, y con los que se puedan analizar a continuación, con el fin de buscar los más convenientes para la ciudad.

Lo que sí confirmó el director de Tranvías es que la próxima renovación de flota se ejecutará en cuanto se aclare la situación jurídica de la concesión, y que consistirá en vehículos híbridos.

Prada señaló que los autobuses de ese tipo permitirán un ahorro de combustible de cerca del 16 %, y por tanto una reducción de las emisiones de CO2 de alrededor de 14 toneladas al año por bus.

El director de Tranvías añadió que por el momento no se prevé implantar vehículos totalmente eléctricos, ya que carecen de la autonomía suficiente, aunque se mostró seguro de que serán la principal alternativa en el futuro.

Los usuarios valoran la puntualidad del servicio y el cuidado de los buses

El director de Tranvías, Ignacio Prada, presentó los resultados de una encuesta de satisfacción en la que participaron 1.490 usuarios del bus urbano a través de la Red. La muestra indica que el 96 % de los usuarios están satisfechos con el servicio, que recibe una puntuación de 7,87 sobre 10. Los aspectos más valorados son la puntualidad (8,11), y la accesibilidad, limpieza y mantenimiento de los vehículos, que junto con el trato del personal también superaron los ocho puntos. El aspecto menos valorado fue precisamente el del nivel de emisiones de los vehículos (6,94). En el caso del servicio en sí, la menor puntuación fue para las frecuencias (7,19). Prada se mostró abierto a mejoras en ese aspecto y el del diseño de las líneas, pero recordó que esos cambios dependen del Ayuntamiento.

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