Más de un año para cambiar una vidriera

El contrato del anterior gobierno para quitar el escudo franquista del vitral de María Pita era insuficiente y el nuevo ejecutivo debe licitar otro. Las obras están paradas desde abril del 2019


A Coruña

El próximo 22 de abril se cumplirá un año desde que comenzaron los trabajos para restaurar la vidriera que adorna la escalera monumental del palacio de María Pita y sustituir el escudo preconstitucional que aparecía en ella. Durante este tiempo, el acceso más señorial del Ayuntamiento ha permanecido cerrado, y la vidriera, de importante valor patrimonial, sigue retirada.

Los trabajos, adjudicados por el anterior gobierno de la Marea a la firma Vidrieras Maumejean, debían haber quedado listos en el plazo de un mes, tiempo suficiente para que el nuevo vitral se inaugurase justo antes de las elecciones municipales, que se celebraron el 26 de mayo.

Pero el contrato tramitado por el anterior ejecutivo presentaba carencias. No incluía una dirección artística, han señalado fuentes municipales, pese a tratarse de un bien protegido; y su presupuesto, 53.917,6 euros, era insuficiente para abordar la tarea.

La vidriera está compuesta en total por 574 paneles, de los que solo era preciso reemplazar los 14 que conforman la imagen del escudo franquista por otros con las armas heráldicas de Galicia.

Las primeras fases de la obra se ejecutaron con normalidad. Los vidrios fueron retirados y trasladados a los talleres de la empresa, mientras se reparaba la estructura metálica sobre la que se apoyan. Pero la pieza no fue repuesta. La sesión de investidura de la corporación se celebró sin ese adorno, y con la escalera noble abierta de forma provisional. Por lo general ha estado cubierta de plásticos, y separada del público con una valla decorada con el escudo de la ciudad.

El anterior ejecutivo no explicó los motivos del retraso, que se conocieron de forma oficial el pasado 16 de septiembre, ya con el nuevo gobierno del PSOE, cuando la empresa presentó un escrito en el que informaba de la situación de los paneles, «con gran cantidade de vidros en mal estado por falta de elementos de unión ou rotas das pezas», señala un informe municipal. La falta de una dirección artística, explicaron fuentes municipales, podría haber influido en que no se tuviese en cuenta esa circunstancia.

La empresa planteó una ampliación del contrato. Su escrito señalaba que serían precisos al menos seis meses de trabajo, y señalaba que sería necesario revisar el importe del contrato, ante la necesidad de reparar las piezas rotas, alrededor de 300 según fuentes del Ayuntamiento.

Pero el contrato que firmó el anterior ejecutivo era de tipo menor. Esa vía pudo utilizarse para acortar plazos, porque la sustitución de la vidriera acumulaba más de un año de retraso. Se había anunciado en diciembre del 2016, y debía haberse ejecutado al año siguiente. Pero esa decisión del anterior ejecutivo impide reconducir los trabajos. La normativa impide que los contratos menores sean objeto de prórroga o superen el año de duración.

La única solución que ha tenido el actual gobierno es rescindir el contrato. Los trámites se han iniciado y se ha dado traslado a la empresa, que tiene diez días para hacer alegaciones. El expediente podría estar resuelto en abril.

El concejal de Facenda, José Manuel Lage, subrayó que se intentará poner fin a los problemas con «todas as garantías de legalidade», con el fin de «recuperar a vidriera e poder abrir a escalinata» del palacio municipal.

La rescisión supondrá que el Ayuntamiento pague a la firma los trabajos ya ejecutados, que se han valorado en 7.474 euros. El pago no se hará efectivo hasta que la firma devuelva las piezas de la vidriera en un lugar indicado por los técnicos municipales.

Luego será preciso tramitar un nuevo contrato con el fin de reparar la pieza y devolverla a la escalera noble. Todo el proceso tardará todavía meses. Las primeras estimaciones indican que será preciso invertir más de 90.000 euros para finalizar la obra.

Una pieza de elevado valor

La vidriera fue instalada en 1955 y es obra de los talleres que fundó Jules Pierre Maumejean en 1860. Se trata de una firma prestigiosa, que ha trabajado en las catedrales de Burgos, Vitoria o Sevilla, o en el Teatro Real. La anterior restauración de unas vidrieras municipales, las del salón de plenos, que son obra del mismo taller y período, se ejecutó en el año 2000. La obra fue presupuestada en 102.200 euros y fue adjudicada a la empresa Cristalería Martín. Su gerente, José Luis Alamán, calificó el vitral como «una obra de arte», equivalente en su género a «lo que es el Museo del Prado a la pintura». Ese conjunto fue valorado en más de 600.000 euros, y no ha vuelto a requerir reparaciones de calado.

Dado el valor de la vidriera de la escalera noble, la decisión de quitar el escudo fue polémica. La comisión nombrada en el 2009 por el gobierno PSOE-BNG para aplicar la ley de memoria histórica se dividió al 50 %. En su informe de conclusiones recomendó que se dejase estar el escudo, aunque con una placa explicativa sobre su origen.

Esa decisión fue refrendada por el pleno municipal. El debate se apagó hasta el 2016, cuando el gobierno de la Marea lo reavivó y decidió retirar el escudo, sin pasar otra vez por el pleno.

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