A Coruña

Era una «ocasión especial», el primer discurso de Navidad de la nueva alcaldesa, Inés Rey, que habló ante un salón de plenos atestado, al que regresaron miembros de la vieja guardia socialista, y en el que se dieron cita los miembros de la corporación y representantes de distintas instituciones y del mundo económico, social y deportivo de la ciudad.

Rey aprovechó la ocasión para lanzar un programa de gobierno, en el que explicó cómo va a funcionar su ejecutivo, cuáles son sus principales proyectos y qué objetivos tiene hasta el 2023.

La protagonista de su discurso fue una palabra que tuvo una presencia menor durante los últimos cuatro años en María Pita: «Ambición». Rey la empleó nueve veces, casi todas en la parte central de su alocución. La primera vez que la mencionó fue para lanzar sus objetivos a largo plazo: «Nuns días dará comezo o novo ano e A Coruña de 2020 e dos primeiros anos desta década ten que volver ser A Coruña da ambición. Unha ambición sensata, sen burbullas, pero sobre todo, unha ambición coruñesa, que entronque coas políticas que fixeron desta cidade referencia en toda Europa».

Ambición y modelo de ciudad

La RAE define ambición como el «deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama»; pero la alcaldesa matizó su significado. Subrayó que esa ambición «non debe despegarse nin un milímetro dos obxectivos da axenda da ONU 2030» en lo referente al cambio climático y al medio ambiente. También le extirpó su significado más crematístico cuando la relacionó con un «modelo propio» de ciudad que «temos a man». Explicó que lo podríamos llamar «municipalismo social», una forma de gobierno que «consegue milagres como que no barrio do Castrillón dispoñan dunha biblioteca mellor que a única que hai en importantes cidades, ou que en Monte Alto conten con museos científicos de primeirísima liña, onde mesmo loce a súa arquitectura un premio Pritzker como Arata Isozaki». En otro momento puso «un exemplo de hai xusto 25 anos. En decembro de 1994, inaugurouse a peonalización total da rúa Barcelona. Á vez, realizábase a complexísima obra do paseo marítimo, conectando Parrote e San Amaro. Isto é, o impulso a un barrio popular xunto a traballos de nivel continental. Ese é o modelo Coruña».

Se trata de proyectos históricos desarrollados por el Partido Socialista cuando gozaba de amplísimas mayorías en María Pita.

Cinco grandes pilares

Ese es el modelo, pero las mayorías aplastantes ya no están ahí. Por eso la regidora mostró su «firme desexo» de que los «proxectos de cidade» para la «Coruña Revitalizada» que busca puedan ser asumidos «por todos os que aquí estamos». Citó «cinco piares» que impulsará en los próximos años. Los mencionó, dijo, no solo por su alcance, sino «porque precisan do entendemento entre distintas Administracións», e insistió en su voluntad de dialogar para que salgan adelante. Se trata de la Ciudad de las TIC «suporá, da man da nosa Universidade, a creación dun polo de coñecemento emprendedor que mira ao futuro». La cuarta ronda, que depende de Fomento, abrirá la ciudad «ao novo porvir que leva un tempo implantándose ao noroeste da urbe; toca apostar máis por polígonos de crecemento que por urbanizacións». El nuevo Chuac, que impulsa la Xunta, en esta «Cidade da Saúde referencial que imos defender e coidar, destacando o seu carácter de calidade que sempre foi da man da súa condición de sanidade pública». La estación intermodal, que levantarán conjuntamente Fomento, Xunta y Ayuntamiento, «onde A Coruña se porá ao nivel dos tempos, con vocación galega e metropolitana, pulando por unha mobilidade sostible». Y, finalmente, la nueva fachada marítima, con la que A Coruña debe volver «ao seu propio berce dun xeito racional, vívido e creativo, onde a economía azul da que vivimos dará un novo paso».

Guiños a los rivales políticos

Esos proyectos dependen o han sido puestos en la agenda por Administraciones gobernadas por rivales del PSOE, pero la alcaldesa subrayó que no los rechazarán por ello: «Se algo estaba ben, non se freou porque non fora “noso”, no sentido “partidista”, senón que se seguiu adiante, con axustes (...). Coido que é unha actitude moito máis eficiente e valorada, que evita parálises inxustificadas (...) Neste goberno valórase o ben común, sen mirarlle o DNI de orixe. Como ten que ser».

Aún fue más clara en sus guiños a los rivales al arranque del discurso, cuando se permitió «un breve xuízo positivo sobre o labor dos 27 concelleiros do pleno, que somos quen de entendérmonos cando os intereses da cidade deben superar as diferenzas propias da lexítima confrontación de ideas políticas». La insistencia en el diálogo fue otro de los ejes de su discurso, junto al feminismo, cuyo «kilómetro cero» en Galicia situó en A Coruña.

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Inés Rey quiere revivir la ambición coruñesa