«Vivir en un piso del centro es una gozada, te da más libertad»

Carmen G. Mariñas

A CORUÑA

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PEDRO MACEIRA

En una inmobiliaria, en Internet, o gracias a un amigo, cualquier recurso es bueno para buscar alojamiento

21 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Encontrar un sitio en el que vivir durante el curso universitario siempre es toda una aventura. Desde residencias hasta pisos compartidos, a priori parece que hay muchas opciones, pero luego llegan las duras semanas de búsqueda. Por comodidad, muchos optan por ir a una residencia en su primer curso. Rialta y Siglo XXI son las que ofertan más plazas en la ciudad.

Lidia Martín, pontevedresa estudiante de Arquitectura, estuvo en la segunda en sus dos primeros años «porque me atraía la idea de conocer mucha gente nueva. Irme a piso lo veía como más aburrido para empezar», comenta. Y las novatadas son una parte importante de estar en una residencia. «Nos hacían pruebas y así, pero todo como un juego y de risas. Al principio se hacían para ir conociendo a la gente, ayudaban mucho» recuerda.

En primero nos timaron. Nos dijeron que teníamos que pagar antes de ver el piso

Sin embargo, una vez comienza el tercer curso universitario parece que la mayoría de los estudiantes prefieren cambiarse a un piso. «En ese año ya tienes bastante asentado tu grupo y sabes perfectamente con quién irte a vivir», reconoce Lidia. «Este año he estado en piso y estoy encantada porque en la residencia dependía de buses. Vivir en el centro es una gozada, te da mucha más libertad», señala.

Decidí ir a una residencia porque me atraía la idea de conocer a gente nueva

Para encontrar uno hay distintas opciones. Lucía Rodríguez, de Vigo, estudiante de Dereito, encontró su piso por Internet. «Estuvimos buscando por Idealista o Fotocasa, que son las típicas webs en las que se suele buscar».

Entre las zonas preferidas por los estudiantes está Cuatro Caminos. Lucía buscó piso siempre en ese barrio «porque ahí hay muchos buses para ir al centro, tienes supermercados y hay un centro comercial. Es una zona con la comodidad de tener a mano todo. Pero es de las zonas más caras, está más barato a día de hoy los Mallos que Cuatro Caminos». Uno de los principales problemas al buscar piso es el aumento de precios en los últimos años. «Hace dos años había pisos sobre 500 euros para tres personas y este año ninguno bajaba de 600 en una zona decente», destaca Lucía.

Hace dos años había pisos sobre 500 euros para tres personas, ahora ninguno baja de 600 en una zona decente

Además, esta opción también tiene sus riesgos. Laura Gutiérrez, también de Pontevedra y estudiante de Arquitectura, recuerda como a ella y a sus amigas les timaron en su primer año en una agencia: «Nos dijeron que teníamos que pagar 100 o 200 euros antes de ver el piso y que eran pisos recién reformados. Luego llegamos a verlos y se caían a trozos, así que perdimos el dinero».

Otro aspecto al que se tienen que enfrenar los estudiantes es la morriña, que muchas veces está presente. Para Judith Ruibal, estudiante de Dereito, «las primeras semanas de primero fueron las más difíciles. Pero me acostumbre más rápido de lo que esperaba.

Además la independencia y la libertad de vivir a mi aire es algo que me encanta». Otros para combatirla regresan frecuentemente a sus casas familiares: «Vuelvo a menudo a Sigüeiro los fines de semana. Noto mucho la morriña. Sin embargo mis compañeros suelen quedarse aquí», reconoce Álex Liste, estudiante de Educación Primaria.

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Las viviendas turísticas suben los precios y reducen los pisos para estudiantes

M. M. Otero

Carmen. G. Mariñas

El curso universitario empieza en verano. No las clases, pero sí la aventura de buscar piso. Aunque en la UDC el 75 % de sus estudiantes de grado son de la provincia, la distancia que separa la ciudad de puntos como la Costa da Morte o el Barbanza obliga a disponer de una residencia. Este año los universitarios han recibido una de cal y otra de arena. Por un lado, está en pleno rendimiento la primera residencia pública de la universidad, la Elvira Bao. Por otro, el efecto de los pisos turísticos se deja notar en sus bolsillos y en la oferta.

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