La fiesta más larga en la noche más corta

A las 8 de la tarde del sábado ya había grupos reservando sitio en las playas para celebrar el San Xoán más difícil

A.Mahía
A Coruña

La logística y la intendencia son dos disciplinas que hay que dominar para ejercer de sanjuanero. Y cada año parece depurarse más la técnica, especialmente entre los más jóvenes que, incluso desde las ocho de la tarde del sábado, establecieron turnos perfectamente distribuidos entre los miembros de la pandilla para coger buen sitio en la playa y evitar los descuidos que acaban en okupación segura. Al tiempo que se ejecuta el desembarco en la arena han de planificarse bien los suministros para resistir la fiesta más larga en la noche más corta. En esta ocasión, además, en domingo caluroso al que respetaron las lluvias, con un lunes festivo por delante y más teñida de blanquiazul que nunca.

Resulta complicado hacerse con un trozo de playa sobre todo en el Orzán, donde la afluencia de jóvenes es mayor que en Riazor. Un grupo de unos 50 chavales del colegio Calasanz llevan dos semanas organizando la logística. Los primeros llegaron a última hora del sábado y a las 5 de la mañana cambiaron de turno. El motivo de hacerlo con tanta antelación es para coger un sitio pegado al muro. «Así nos podemos apoyar, nos protege del frío y no habrá ninguna hoguera detrás», explican.

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Los más madrugadores llegaron a la playa a las 20.00 horas del sábado Llevan dos semanas organizando la logística para poder hacerse con un buen sitio en la playa en el que disfrutar de San Juan

Otra de las pandillas, con miembros de Monte Alto, Elviña, O Temple o Vilaboa, llegaron a las 4 de la mañana y reconocen que a esa hora ya les resultó complicado parcelar.

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«Parcelamos a las 4 de la mañana y ya era complicado» Un grupo que llegó de madrugada nos cuenta cómo van a pasar el día

A media que avanza la jornada el paseo se llena. «Es el año que más gente vi, supongo que es porque coincide con el partido», comenta un ciclista. También madrugó Gandy y la banda del camión, que amenizaron la jornada con su música y el imprescindible himno deportivista. Cartas, películas en el ordenador, música, algún chapuzón y largas siestas para ir pasando el día.

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Gandy pone ritmo deportivista al San Juan Gandy y su Banda del Camión recorrerán las calles para poner la nota musical a la jornada

Sardinas humo y parranda

Riadas de personas, muchas ataviadas con camisetas del Dépor, se encaminaron al comenzar la tarde hacia las playas de Riazor y el Orzán y los múltiples puntos de encuentro en todos los barrios de la ciudad. Para disfrutar de la fiesta, pero antes para seguir el partido del Deportivo. También con la tarde el ambiente se impregnó del familiar olor a humo y sardinas. La noche de San Xoán se acercaba y los arenales se seguían llenando.

El reparto de leña en el paseo marítimo coincidió con el comienzo del simulacro realizado por los servicios de emergencia y la visita de la alcaldesa, Inés Rey, a la playa. Saludó y volvió a pedir «sentidiño» en la celebración más multitudinaria.

Pandillas y familias de coruñeses llenaron de color la ciudad. Pero también visitantes de otros puntos de Galicia, aficionados muchos del Dépor que quisieron vivir aquí la que prometía ser noche histórica. Y algunos que se encontraron por casualidad la fiesta, como un grupo de amigos que viajaron desde Madrid para celebrar una despedida de soltero, sin conocer la dimensión de la noche de San Xoán ni que el Dépor se jugaba el ascenso. «Lástima que en Madrid el lunes no es festivo», decían contemplando un paseo lleno a rebosar. Todo estaba listo para combatir la decepción con parranda.

San Xoán puede con todo

E. EIroa/ A. Mahía

La derrota del Dépor no empañó una fiesta que, un año más, llenó las playas hasta la bandera. EN DIRECTO: Así contamos el minuto a minuto del día más largo y la noche más corta del año

Cada vez más San Xoán y cada vez más internacional. Sobre la arena de Riazor parcelada en mil pedazos, docenas de embajadas de amigos de la fiesta procedentes de Venezuela, Uruguay, Brasil y también la gran familia Erasmus, multilingüe, abrazando el fuego coruñés.

Ni los goles en contra que fueron cayendo durante el partido amortiguaron una fiesta más controlada que nunca, con 560 efectivos policiales, de bomberos y sanitarios para velar por la seguridad de los asistentes y por una previsible explosión lúdica, la de la onda expansiva que iba a llegar desde Mallorca y que no llegó.

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