Urgencias, femenino y plural

La sociedad de emergencias, pionera en una campaña sobre la situación de la mujer en la sanidad


a Coruña / la voz

Sabido es que son l@s más rápid@s. Cuestión de deformación profesional. Y también lo han sido a la hora de posicionarse en pro de la igualdad. Profesionales de la Sociedad de Emergencias (Semes) presentaron ayer en el congreso autonómico que se celebra en el Chuac el proyecto #mUEjeres, una propuesta pionera en España dirigida a dar visibilidad y reconocimiento a las mujeres que a diario no solo trabajan en los servicios de urgencias y emergencias, donde son mayoría de la cúpula hacia abajo, sino que, además, se encargan de la patología específicamente femenina y son, también a menudo, las primeras en ver las heridas de la violencia machista.

Con las notas del violín de Beatriz Juno se introdujo un proyecto que nace, curiosamente, en un ámbito «que es ejemplo de igualdad frente a otros sectores, aunque todavía es mejorable», dijo Iria Miguéns, gallega que ejerce en Urgencias del Gregorio Marañón. En la Semes, ejemplificó, hay 20 mujeres en una junta directiva de 50, y en el Chuac, que en los últimos 30 años ha tenido tres coordinadoras de Urgencias, trabaja la única jefa de sección de esta disciplina en Galicia, María de la Cámara, una de las impulsoras del congreso que reúne a 350 profesionales en el hospital.

Precisamente con ese espíritu de mejora lanzan la campaña, la primera surgida en el seno de una sociedad científica, que incluye, entre otras acciones, abrir un blog para recoger propuestas, apoyar a las víctimas de discriminación y realizar un estudio sobre la situación de todas las profesionales de la sanidad que con mayor apuro trabaja: su número, sus años de dedicación, hijos, horarios y turnos... sus dificultades de conciliación, de promoción y sus aspiraciones.

Cinco imágenes y sus rotundas frases de quienes se destacaron en la maratón por una justicia que solo lo es si no es sexista acompañaron la presentación realizada con Carmen Camacho, médico del Samur de Madrid, y en la que volvieron a relucir las palabras de precursoras como Pardo Bazán o Clara Campoamor, junto a las de Carme Chacón, Rosa Montero o Soledad Gallego, capaz de concretar el sinsentido de que «para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, para luchar contra el racismo no hace falta ser negro; lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer».

Fue María José Rodríguez, vocal de los técnicos de emergencias en Semes Galicia, quien reflejó el «innegable cambio de mentalidad» de los últimos años, desde que ella se enfrentó en su primera guardia a un «necesitas un hombre» para trasladar a un paciente a la ambulancia. Y recordó a quienes fueron abriendo camino e imprimieron velocidad a esa transformación, como María Urresti, la primera mujer piloto de helicóptero; Catu Vilariño, primera conductora de ambulancias por las carreteras gallegas, y Esperanza Vicente, primera oficial del cuerpo de Bomberos «ya no en Galicia, sino en Europa». «Los tiempos evolucionan, y con ellos la sociedad. Por supuesto, Semes no iba a ser menos», concluyó sobre la apuesta de un colectivo que defiende «a ultranza» el trabajo en equipo. Sin ningún género de dudas.

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