«Seguimos luchando, pero hay especies invasoras y han venido para quedarse»

Está desarrollando un programa de control de la uña de gato en el entorno de la Torre


A Coruña / La Voz

Estarán hartos de verla por los cantiles de Punta Herminia y en infinidad de dunas de arenales de toda Galicia. Es el Carpobrotus Edulis, más conocida como uña de gato, una especie invasora que es como el caballo de Atila. El Grupo Naturalista Hábitat ha firmado un convenio con el Ayuntamiento para realizar una labor de control de esta hierba. Un trabajo complejo que está dirigiendo Andrés Pereira.

-¿Cómo desarrollan esa labor?

-Son actividades abiertas al público en las que contamos con otras asociaciones, centros educativos y voluntarios que se han apuntado para echarnos una mano. Se ha involucrado mucha gente además de los voluntarios, cosa que quiero agradecer. Desde la directora de la torre de Hércules hasta el Ayuntamiento, con el arqueólogo municipal, porque es una zona de petroglifos, así que tendremos que trabajar con cuidado, sin removimiento de tierras y pisando lo mínimo.

-Hay diferentes especies invasoras, ¿por qué se han decidido por la uña de gato?

-En primer lugar porque es una especie con la que es relativamente fácil trabajar con voluntariado de cualquier edad, ya que no representa ningún peligro. No corta, tiene un manejo sencillo y esto te permite trabajar con padres que traen a sus hijos, con colegios... Además, en este caso hay que sumar la importancia del entorno de la torre de Hércules y Punta Herminia, zona que quiere ser declarada espacio natural de interés local.

-¿Qué amenaza supone la presencia de esta especie?

-El problema es que genera una manta tan densa que no permite que nazcan especies autóctonas. La manta impide que penetre la luz y además acumula gran cantidad de sales, altera la disponibilidad de nutrientes e incluso puede cambiar el PH del suelo. Es decir, que existe impacto en el hábitat y contra las especies nativas. Además entra en competencia con el resto de especies herbáceas porque atrae especialmente a los agentes polinizadores, así que el resto de plantas tienen menos posibilidades de crear semillas.

-Es una especie muy presente en toda nuestra costa. ¿De dónde vino?

-Es originaria de Sudáfrica y se trajo allá por 1900 por su capacidad de enraizamiento y de sujeción de taludes, aunque muchas especies exóticas se traen por su carácter ornamental, también. Que son muy bonitas estéticamente, pero el criterio estético nunca puede estar por encima del criterio biológico.

-¿Conseguirán erradicarla de nuestra costa?

-Somos conscientes de que dentro de estas actividades que estamos llevando a cabo no vamos a ser capaces de eliminar ni erradicar totalmente las manchas que existen en el entorno de la Torre. Ojalá, pero no. Esto exige seguir trabajando a lo largo del año, volver el año que viene y mantener bajo observación la zona, porque cualquier fragmento que quede en el suelo puede provocar el rebrote de esa mancha. Tiene una capacidad reproductiva enorme. Así que seguiremos con la labor, son batallas a largo plazo.

-¿Luchar por la erradicación de estas especies es una batalla perdida?

-No, pero sí que es muy compleja. Requiere no solo del trabajo de las entidades de voluntariado, aquí tiene que existir apoyo de las administraciones. Porque la lucha contra las plantas invasoras supone un coste económico muy fuerte, además de tiempo y recursos. Es importante priorizar, saber dónde empezar a trabajar y sobre todo darle continuidad. Pero sí, va a ser complicado acabar con determinadas especies. Tendremos que resignarnos a convivir con algunas de ellas, porque han llegado para quedarse. Eso no quita que seguiremos peleando para mantenerlas controladas.

Labor continua. Andrés Pereira es consciente de que su trabajo en la Torre para erradicar la uña de gato no tiene fin: «Hemos mapeado todas las zonas afectadas, es importante saber dónde empezar a trabajar. Pero lo más importante para que no continúe esta invasión es darle continuidad a estos trabajos», apunta el biólogo.

«Un solo plumacho puede generar más de mil plantas por las semillas que tiene»

El Grupo Naturalista Hábitat es un referente en nuestra ciudad en lo tocante al estudio y conservación de la naturaleza. En el 2019 cumplirá cuarenta años de trabajo, y lo hará con una salud envidiable, según afirma Andrés Pereira.

-¿Cómo llegó hasta Hábitat?

-Estudié la carrera de Biología en Santiago y me fui a hacer el doctorado a Salamanca. Y cuando volví a Galicia entré en contacto con Hábitat a través de un compañero. Como en aquel entonces estaba un poco desconectado de lo mío y quería retomar el contacto con la biología me puse en contacto con ellos y hasta el día de hoy. Esto fue en el 2012.

-Los que están aquí trabajando lo hacen por pasión y convencimiento.

-El estudio, conservación y divulgación del patrimonio natural, que es a lo que se dirigen todas nuestras acciones, es algo irresistible. Esa cercanía con la naturaleza tiene beneficios físicos y anímicos. Quien lo prueba se engancha. ¿A quién no le gusta estar en el campo escuchando el canto de las aves? Y de la mano de gente conocedora de diferentes ámbitos de la naturaleza, como los de Hábitat, la sensación de bienestar es si cabe mayor.

-Hablando de especies invasoras, ¿qué hacemos con los plumachos?

-Hemos colaborado con la Fundación Fragas do Mandeo en ese sentido. Pero la hierba de la pampa es distinta de la uña de gato, es muy compleja, muy dura, las hojas cortan, no es algo accesible para el voluntariado. Hemos llegado a doblar varas de hierro intentando sacar las raíces. Es una especie tan llamativa como problemática. Un solo plumacho puede generar más de mil posible plantas por las semillas que contiene.

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