Una ciudad cercada por los peajes

A Coruña es la urbe más castigada por el cobro en las vías de alta capacidad, lo que merma su desarrollo económico


A Coruña / La Voz

A Coruña limita al norte con el mar. Al oeste con el peaje de la AG-55, al este con las cabinas de la AP-9, y al sur con la única salida sin peaje -hablando de vías de alta capacidad-, pero casi tan costosa como las otras por su excesiva longitud. Pese a que el Ministerio de Fomento acaba de replicar a varios alcaldes que A Coruña «es una de las ciudades con mejores accesos de toda España», lo cierto es que está castigada por esta carga económica para los conductores, mientras el resto de ciudades -a excepción de Pontevedra, rodeada por la Autopista del Atlántico- tienen alguna escapatoria libre de peaje, como la AG-56 en Santiago (que desemboca en Noia), o la A-52 en Vigo, ciudad donde la AP-9 es gratuita en dirección a la península de O Morrazo. Esta condición se repite en el otro extremo de la vía, en Ferrol, donde es libre el tramo hasta Fene. Esta comarca dispone de una autovía, la AG-64, que enlaza sin coste alguno hasta Vilalba.

Las dos ciudades del interior gallego, Lugo y Ourense, no saben lo que es un peaje. De hecho, no hay ninguna cabina de este tipo en ambas provincias.

accesos
 

La sociedad sigue clamando contra las barreras de pago pero las formas se han suavizado. Las ruidosas manifestaciones vecinales que obligaban incluso a la presencia policial (A Barcala, Arteixo, Rande...), se han delegado hoy en las fuerzas políticas locales que en los últimos meses han multiplicado sus mociones plenarias solicitando la eliminación o, al menos, la reducción del coste para los usuarios habituales.

Pero los resultados no dan fruto. Lejos de conseguir arañar algo, estos solo ven cómo las tarifas se retocan al alza cada año, en parte para abonar los gastos generados en el sur de la comunidad, como la ampliación del puente de Rande o la anunciada (aún sin fecha) eliminación de la barrera de Redondela. Por el entorno de A Coruña la última alegría se remonta a mayo del 2006 con A Barcala.

Esta situación redunda negativamente en la economía de A Coruña y toda su área. «Con ese escenario y ante la falta de una red de carreteras alternativa en términos de competitividad, entendemos que es necesario establecer la gratuidad de ciertos tramos y el abaratamiento en otros -señala el presidente de la Confederación de Empresarios de A Coruña, Antonio Fontenla-. Y para ello, realizaremos las gestiones necesarias para conseguir que llegue a buen puerto una demanda conjunta de los empresarios y de la sociedad en general». 

«Una comisión técnica»

Uno de los que sufre precisamente el pago por conducir es el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, quien se desplaza a diario a la sede provincial desde As Pontes. «Tal como ha propuesto el PSdeG-PSOE, es necesario crear una comisión de carácter más técnico que político que determine un sistema de peajes justo y equilibrado. No se debería negociar por separado o buscando unos beneficios que agravien a otras zonas geográficas», explica Formoso.

En cambio, desde la Xunta se carga contra el Partido Socialista, concretamente contra el que fue ministro de Fomento, José Blanco. «El deixou firmado con Audasa un convenio polo que as obras de mellora da AP-9 serían con cargo ás peaxes, e cun xuro dun 8 %», replican desde la Consellería de Infraestruturas, donde actualmente se están estudiando los convenios de La Rioja, donde el gobierno autonómico y el Estado cofinancian parte de los peajes.

Por su parte, el gobierno local de A Coruña confía en ganar alguna batalla a Fomento «artellando unha fronte unida xunto cos outros concellos da área metropolitana».

«Al final de mes es mucho gasto para la empresa»

José Manuel Canedo dirige en Larín (Arteixo) una empresa de climatización de la que buena parte de sus clientes se encuentran en la ciudad de A Coruña. Eso significa que, para ahorrar tiempo, han de pagar habitualmente el peaje de la AG-55. «Al final del mes es mucho dinero entre todas las furgonetas, pero la otra opción es perder muchos minutos en el tráfico, sobre todo con las horas punta de Sabón», indica el empresario.

«Cada vez levo máis xente á estación de tren para ir a Vigo»

Julio Estraviz lleva tres décadas como taxista en A Coruña, por lo que no sufre la carga del peaje en su día a día. Pero sí cada vez que acude a su finca de Paderne. «O que peor levo é que esté todo automatizado, que haxa poucas cabinas con persoal», explica. Él mismo está siendo testigo de cómo los costosos peajes de la AP-9 invitan a los vecinos de A Coruña a recurrir a otros medios. «Cada vez levo máis xente á estación de tren para viaxar a Vigo e Pontevedra».

«Una piedra en la AP-9 me rompió el parabrisas»

Cada año, Elena Carro destina 700 euros de su sueldo al pago de peajes. Vive en A Coruña y a diario se desplaza por la AP-9 a Betanzos, donde dirige la oficina de turismo. Y además de pagar, no está muy contenta con el servicio. «Hace unos días una piedra suelta que levantó un camión acabó rompiéndome el parabrisas», recuerda. «El verdín es muy habitual en los arcenes y no entiendo por qué en la zona de O Burgo no encienden todas las luces, está muy oscuro».

Una ciudad cercada por los peajes

Toni Silva

A Coruña es la urbe más castigada por el cobro en las vías de alta capacidad, lo que merma su desarrollo económico

A Coruña limita al norte con el mar. Al oeste con el peaje de la AG-55, al este con las cabinas de la AP-9, y al sur con la única salida sin peaje -hablando de vías de alta capacidad-, pero casi tan costosa como las otras por su excesiva longitud. Pese a que el Ministerio de Fomento acaba de replicar a varios alcaldes que A Coruña «es una de las ciudades con mejores accesos de toda España», lo cierto es que está castigada por esta carga económica para los conductores, mientras el resto de ciudades -a excepción de Pontevedra, rodeada por la Autopista del Atlántico- tienen alguna escapatoria libre de peaje, como la AG-56 en Santiago (que desemboca en Noia), o la A-52 en Vigo, ciudad donde la AP-9 es gratuita en dirección a la península de O Morrazo. Esta condición se repite en el otro extremo de la vía, en Ferrol, donde es libre el tramo hasta Fene. Esta comarca dispone de una autovía, la AG-64, que enlaza sin coste alguno hasta Vilalba.

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