Entonces, ¿donde quedamos?


Hace muchos años ya, mi tía viajó a China y no se le ocurrió otra cosa que quedar con una amiga en la plaza de Tiananmen debajo de la foto de Mao para más señas. Ella llegó puntual a su cita y su amiga también, pero ninguna de las dos se encontraron. La medida de la foto de Mao es considerable, la de la plaza de Tiananmen ni qué decir, pero sobre todo los cientos de miles de chinos que pasaban por allí en ese instante impidieron que la cita tuviese éxito.Es normal perderse en la inmensidad de las dimensiones asiáticas cuando uno está acostumbrado a unas referencias de una ciudad como A Coruña, pero no deja de ser curioso que en el fondo fijemos unos puntos de encuentro siguiendo unos patrones que vamos repitiendo con pequeñas variaciones.

El cruce de Juan Flórez con la Sinfónica de Galicia es uno de los puntos de encuentro habituales
El cruce de Juan Flórez con la Sinfónica de Galicia es uno de los puntos de encuentro habituales

No sé yo si los chinos quedan habitualmente en Tiananmen, como nosotros en María Pita, pero los coruñeses cuando cogemos una buena esquina no la soltamos. Durante años la de Cortefiel, en Juan Flórez, era el punto del que partían muchas tardes de sábado. Quedábamos en Cortefiel, y muchos siguen quedando, como durante un tiempo en la esquina del Pincel, en la plaza de Pontevedra con Rubine, donde hoy está el Arenal, al que todavía cuesta llamarle por el nombre. Durante mucho tiempo el cine Avenida nos cobijó antes de salir de juerga y el Obelisco marcó la hora exacta para que ninguno de nosotros nos perdiéramos si los amigos nos requerían un fin de semana. Hoy allí aún es normal ver en las tardes YES, las del sábado, cómo las pandillas de chavales van llegando poco a poco para encaminarse a la calle Real o el Parrote. En Mango también hemos quedado mucho, y según en la zona en la que nos haya tocado residir, hemos ido relevándonos en el mismo punto por generaciones.

San Pedro de Mezonzo era el nudo que unía a todos los que venían de Elviña, Os Mallos y Cuatro Caminos, y debajo del puente de la ronda de Nelle, en la esquina de la avenida de Finisterre, todavía quedan de camino al instituto o al colegio muchos críos. ¿Pero quién no ha esperado a un colega en el Playa? Dentro o fuera, da igual, antes de un partido del Dépor o de una caminata o un paseo de tarde. En la esquina de El Pote quedamos también, y la puerta de El Corte Inglés (la que da a la estación de autobuses), y en Marineda nadie se pierde si espera delante de Pull. Ahí y no en otra tienda ¿eh? que los chicos tienen su recorrido claro, y si no delante de los cines. Vale que hoy el WhatsApp hace que pocos se pierdan y que el móvil nos va situando metro a metro y segundo a segundo en cada lugar en el que estamos para ir en búsqueda de alguien, para huir o para que nos encuentren. Entonces, ¿quedamos donde siempre? Nos vemos en la puerta de la Fnac el sábado a la una. Allí estaré.

Por Sandra Faginas Coruñesas

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