Los socialistas solo respaldarán las propuestas del gobierno local que antes sean negociadas con ellos
05 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«El Partido Socialista apoyará cada acción del gobierno de la ciudad, si su decisión viene precedida de un diálogo que permita el contraste de posiciones y el acercamiento», afirmó el concejal José Manuel García, dictando la norma principal que el PSOE pretende imponer en una nueva era de relaciones con la Marea Atlántica, en la que los socialistas quieren dejar atrás los «apriorismos» vigentes hasta ahora, cuando se daba por hecho que votarían de acuerdo a la Marea solo para evitar coincidir con el PP.
También la portavoz del Bloque rechazó esos apriorismos, subrayando que irán contra el gobierno si intenta recortar parte de las aportaciones que hicieron a las cuentas. El voto de confianza dado ayer por el BNG a Ferreiro es enorme. Esta misma semana le reprochó haber ejecutado solo tres de las 51 obras previstas en los barrios durante el 2016 y le culpabilizó directamente de la caída de la cubierta de Riazor. Además de insistir en su línea de oposición constructiva, Avia Veira advirtió que ese voto de confianza «non será en balde». Los presupuestos sometidos a la cuestión de confianza no incluyen sus propuestas, pero el alcalde hizo un compromiso formal de incluirlas cuanto antes con un cambio presupuestario que deberá pasar por el pleno.
Un pleno en el que seguirá en minoría y por el que deberá seguir pasando para sacar adelante la mayor parte de los proyectos claves para la ciudad. Por eso la nueva postura del PSOE cambia las cosas. Por una parte, no están concernidos directamente con el documento, ya que la cuestión de confianza les impedirá hacer aportaciones; y si se mantienen firmes en la postura anunciada ayer, rechazarán toda propuesta que no se haya negociado previamente con ellos. Así utilizarán a fondo su papel de llave en la corporación -cualquier mayoría absoluta pasa por ellos-, pero esa postura podría causar nuevas sacudidas internas. Su aplicación dependerá en gran parte de la firmeza de la nueva gestora, en la que se han producido cuatro dimisiones durante los últimos días. Paradójicamente, los dimisionarios están próximos al sector del PSOE provincial, más partidario de llegar a acuerdos con las mareas, que se quejaba de estar en minoría en ese organismo. Con las dimisiones, esa minoría es ahora aún más pronunciada.
Si el divorcio entre el PSOE y la Marea se agrava, el PP tendrá más posibilidades de entrar en juego. Su portavoz, Rosa Gallego, dejó en el tejado de los socialistas la posibilidad de lanzar la moción de censura que haría falta para evitar que los presupuestos de Ferreiro entren en vigor de forma automática en 30 días.
Las palabras de José Manuel García ayer casi conjuraron esa posibilidad. Afirmó que la moción de censura no está en el «calendario» de su partido. Pero podría estarlo. Durante este mes es probable que el asunto se trate en algún momento entre populares y socialistas, entre los que ha crecido el número de partidarios de esa opción durante el último año, y si el gobierno comete errores graves, la situación podría precipitarse con rapidez.
Pero por el momento García dejó esos 30 días al alcalde, durante los que estará en funciones, para «reflexionar y encontrar caminos comunes». También le advirtió que deberá «volver a ganarse la confianza de los socialistas», y añadió que había puesto el «marcador a cero» al convocar la cuestión de confianza, que el PSOE le instó a parar hasta el último momento con el fin de seguir negociando.