Impartirá en Sada un curso de cata con el que pretende introducir conocimientos básicos para saber distinguir los caldos
27 nov 2019 . Actualizado a las 16:24 h.Sonia Molero (1979, Terrassa) es sumiller, experta en turismo enológico y completó su formación en la Wine and Spirits Education Trust de Londres, después de diplomarse en Turismo. Tras diez años ligada profesionalmente a la organización de congresos médicos nacionales e internacionales, hizo de su hobby su medio de vida. Asegura que su afición la llevó a querer saber más y convertirla en su profesión. Este mes comienza un curso de iniciación a la cata, durante seis jornadas en Sada.
-¿Cómo se asienta en Sada?
-Estuve cuatro años viviendo en Logroño, trabaje como sumiller en un local muy importante de vino y me vengo aquí por amor. Me enamoré de un sadense y aquí estoy.
-¿Cómo ve al público gallego en este campo?
-En Galicia pasa una cosa curiosa, para los profesionales del vino Galicia es el paraíso, es una extensión muy grande y con mucho potencial. Es como un diamante en bruto, hay mucho por hacer, pero la base es muy buena y hay muy buenos viticultores en todas las zonas. La gente, en cambio, duda, y mis amigos, por ejemplo, piden rioja o ribera antes de pedir un tinto gallego.
-¿Cuáles son sus recomendaciones?
-Yo no me puedo decantar por una zona, para mí en las cuatro denominaciones de origen hay viticultores de muy buena calidad, tanto en blancos como en tintos. En Ribeira Sacra, los tintos jóvenes están por encima del resto de la misma denominación, pero en las otras zonas lo son por igual. Yo soy muy amante del blanco de las Riás Baixas. Uno de mis viticultores favoritos está en Monterrei, José Luís Mateo, pero hay un montón y me cuesta decir algo muy concreto.
-¿Qué opina de la moda ahora del blanco lexítimo de Betanzos?
-Yo ya he hecho un par de catas populares tanto para el Ayuntamiento de Betanzos como para la Reserva da Biosfera, y creo que es muy importante, porque es una variedad muy minoritaria, en una zona muy difícil de cultivar y con un gran potencial de guarda. Es de muy buena calidad y no se puede dejar perder porque da vinos de buena calidad. No podemos dejar que eso se abandone cuando es un patrimonio cultural. ¡Es que en Betanzos se hacía vino desde la Edad Media!
-¿Los gallegos tienen cultura de vino?
-Sí, aunque quizás haya más cultura de beberlo que de querer promocionarlo o conocerlo. Yo soy de las que veo el vaso medio lleno.
-¿El curso de cata arranca en dos días distintos?
-Sí, el jueves 2 y el sábado 4 de febrero, para que la gente pueda elegir. En Sada, el Club de Atletismo tiene mucha importancia y muchas personas entrenan el jueves y querían participan en la cata, por lo que también se imparte los sábados. Son seis sesiones, en la primera se dan pautas de cata, para que todos catemos igual y se familiaricen con la manera que creo que se debe catar. Es un curso muy completo en el que, en la segunda sesión, se catarán blancos nacionales; en la tercera, los tintos nacionales; en la cuarta, rosados y espumosos; en la quinta, dulces y fortificados, y en la sexta, se da una pequeña visión de vinos internacionales. El curso tiene un precio de 180 euros, con una parte teórica y otra práctica, y se catarán cuatro o cinco vinos por sesión. Se limitan las plazas por día.
-Hay mucho interés en Sada por este tipo de propuestas.
-Sada ha mejorado bastante. Llevo un año realizando catas quincenales en Decanta-t y hay bastante cultura. En la presentación de la escuela del vino realizada a finales de enero, vinieron unas sesenta personas, que es mucha gente para ser un sitio nuevo, y todos mostraron bastante inquietud. Además, en la zona de Sada ya he hecho catas a domicilio, la gente tiene interés. Mi empresa, Uvepositivo, es una consultora que lo que pretende es promover la cultura del vino y trabajo con bodegas, con distribuidores, con hostelería y con cliente final, que es para quien hago las catas a domicilio. También tengo un servicio de Personal Wine Shopper, que también lo he hecho en Sada y le hago a quien lo solicite la bodega en su casa. También ayudo a confeccionar regalos para empresas y particulares, porque a veces por ejemplo en las cestas de Navidad no se cuidan nada los vinos y no hay que gastar dinero para hacer un buen regalo, solo conocer un vino que sea bueno y no sea caro.