225.000 personas miraron al cielo en A Coruña por el eclipse total de sol

C. Devesa / Lucía Casal / A. G. CH. A CORUÑA

A CORUÑA

Las nubes impidieron ver el momento culmen del eclipse total en la ciudad, pero la noche emocionó a los asistentes

12 ago 2026 . Actualizado a las 21:19 h.

Más de 225.000 personas, según los datos oficiales, se echaron a las playas, plazas, parques y jardines en A Coruña para ver el primero de un día con dos anocheceres. Eso pese a que la ciudad pagó el peaje de sus coordenadas meteorológicas, que aguaron un momento tan esperado que el tráfico prácticamente desapareció de las principales arterias: «Parece la pandemia», se comentó en más de una ocasión a la espera del momento cumbre.

«¡Guau, es mazo de noche», gritaron unos jóvenes coruñeses que vieron el eclipse desde el arenal de Riazor, donde el momento de oscuridad total arrancó hasta aplausos. La misma zona, y también el monte de San Pedro o O Portiño, la eligieron turistas llegados desde Estados Unidos, Italia o Inglaterra a propósito para ver el eclipse total. Pese a que las nubes hicieron acto de presencia y opacaron al sol, de forma que el segundo amanecer de este día histórico no pudo apreciarse con claridad, la ciudad emanó toda la jornada un ambiente festivo en el que locales y foráneos vivieron con ilusión un fenómeno único al que la marea blanquiazul no faltó, puesto que miles de aficionados se dirigieron tras el eclipse a Riazor para ver el Dépor Madrid. 

Grandes aglomeraciones en los arenales

Las playas de Riazor y Orzán congregaron este miércoles a numerosos ciudadanos, que alargaron la jornada de sol para vivir sobre la arena el eclipse total. Algunos lo hicieron a la sombra, como Santi Lema y su familia que mataron el tiempo jugando a las cartas pegados al muro de la coraza del Orzán. «Somos de Tui y estábamos en la ciudad de vacaciones, decidimos verlo en la playa para no complicarnos con desplazamientos, ya que está todo lleno», comentó Santi. Sobre el fenómeno, indicaron que aunque no han contado los días para verlo «hay que aprovechar para disfrutarlo, ya que ya que algo histórico».

«Soy de Cambridge y este será mi eclipse número 12. Vengo con un telescopio, un portátil y funciona de forma automatizada»

Sí viajaron a propósito hasta A Coruña María y Vittorio, que lo vieron desde el paseo marítimo a la altura del Orzán. «Somos de Rímini, Italia, venimos porque allí el eclipse no se verá de forma total y aquí sí», apuntó María. Los dos esperaban que las nubes no les chafasen el fenómeno. «En 1999 viajé a Francia y no se pudo ver porque estaba muy nublado», contó Vittorio. Más allá de esa experiencia, la pareja no suele moverse a propósito para cazar eclipses. «No somos fanáticos». Sí lo es Harrison Kennet, que llegó hace dos días desde Inglaterra. «Soy de Cambridge y este será mi eclipse número 12. He viajado a América, Rusia, Hawái... Vengo con un telescopio, un portátil y funciona de forma automatizada», contó desde las escalinatas de Riazor, cerca de la coraza. «Elegí la playa y no San Pedro porque es bonita, puedo estar en la arena y aunque haya alguna sombras, el telescopio saca igual bien el eclipse», señaló.

De todos sus viajes a la caza del fenómeno, solo uno se saldó sin final feliz. «Elijo bien las ubicaciones, esperemos que las nubes no lo fastidien». Con los pies en la arena esperaba también Estíbaliz Sánchez, que hace unos días acudió a una de las charlas sobre el fenómeno en la Casa de las Ciencias. «Fui con una amiga, con la que lo veré hoy. Nos gustó mucho y nos explicaron como hacer un proyector con una caja de cartón. Lo hicimos y esperemos que esté bien», relató. Sobre el eclipse, añadió que pondrán una alarma para saber el minuto exacto de la totalidad. «Nos quitaremos las gafas en ese momento, ya que que han dicho los expertos que es seguro». Cerca de ella y su familia  un grupo de chicas también se entretiene con una baraja. «Vinimos a las dos para coger sitio, ya comimos aquí», cuenta Leire Fraga. Junto a ella están sus amigas Iciar Martínez, Lorena Sabaca y Lucía Pérez, de 17 años, que indican que les hace mucha ilusión visualizar el fenómeno. «Es algo único, no nos quitaremos las gafas más de medio minuto en el momento del eclipse total por si acaso», apuntaron las jóvenes.

Desde Nueva York viajaron a propósito hasta A Coruña Michael Sands y su familia. «Es la primera vez que viajamos para ver un eclipse, pero era una buena razón para visitar España», narra el hombre que no es fanático de estos fenómenos. «Vimos el del 2024 de Estados Unidos desde Nueva York», apuntó Michael, que en total estará una semana en el país.

Tyler viajó desde Washington hasta A Coruña solo para ver el eclipse
Tyler viajó desde Washington hasta A Coruña solo para ver el eclipse c.devesa

Más americanos viajaron a propósito a A Coruña para ver el eclipse. Es el caso de Tyler Bounds que llegó desde Washington con dos amigos. «Organizamos el viaje para ver el eclipse, es una excusa buena para visitar por primera vez España», contó el chico preparado con un telescopio en el paseo. Es la segunda vez que verá un elipse total, ya que pudo disfrutar del de Estados Unidos hace unos años. «Esperamos que las nubes den tregua», señala el hombre, que eligió vivirlo por la playa por consejo de una británica. «Nos la encontramos por la mañana porque paró en la ciudad con su crucero y nos dijo que desde Riazor se vería bien», señala Tyler que también visitará Málaga, Segovia y Bilbao.

Organizamos el viaje para ver el eclipse, venimos desde Washington»

Desde Vigo se trasladaron a la ciudad herculina Santiago González y sus dos hijos. «Los niños querían ir al partido del Dépor con el Madrid y entonces ya veremos el eclipse desde el Orzán», comentó desde un arenal donde había casi más espacio que en el paseo.

Un minuto a oscuras sobre las aguas de Mera, en Oleiros

Hubo quien fue previsor para no perderse todo lujo de detalles. Ejemplo de ello fueron las 106 personas pertenecientes a la Asociación de Mayores de Telefónica que se embarcaron a las 19.00 horas en el Rías Altas para disfrutar del fenómeno astronómico.

Fernanda Rodríguez, la secretaria de la asociación, tomó el micrófono para señalar que lo que estaban a punto de vivir era «un espectáculo único y bellísimo, en el que los astros van a coincidir». Por su parte, el presidente, José Antonio López, se apresuraba a repartir gafas entre quienes hubieran tenido algún despiste.

Cuando dejaban atrás las inmediaciones del puerto, guiados por las indicaciones del capitán Francisco, había preocupación entre los ocupantes: una leve niebla y algunas nubes asomaban en el horizonte. Estas dudas no tardaron en disiparse, pues, a las 19.30 horas, Fernanda indicó a los pasajeros que se pusieran las gafas, ya que podía verse el pequeño mordisco que la Luna propiciaba al Sol. La tripulación se apresuró entonces a protegerse los ojos para alzar la cabeza entre gestos de asombro.

Una de las que miraba al cielo sorprendida era Loli Casais, que, acompañada de su hermana Conchi, explicaba: «Mi marido y yo vinimos desde Donosti, pero a él le regalaron unas entradas y se quedó viendo el fútbol».

Finalmente, sobre las 20.30 horas, alguien apagó el interruptor y, de repente, reinó el silencio entre la marabunta de barcos fondeados frente a Mera, solo interrumpido por gritos de admiración y el rumor del oleaje. Durante ese minuto, A Coruña entera pareció congelarse en el tiempo, en una experiencia difícilmente repetible.

Un dispositivo de 400 en A Coruña

El Ayuntamiento de A Coruña valoró de forma muy positiva el desarrollo del operativo especial con motivo del eclipse de sol, el primero visible en la ciudad desde 1912. El despliegue municipal, planificado durante meses, contó con la participación de cerca de 400 personas pertenecientes a los cuerpos de seguridad, emergencias y servicios de limpieza, quienes supervisaron la fluidez de la jornada en las zonas que registraron un mayor número de asistentes. La regidora coruñesa, Inés Rey, destacó la labor de los profesionales implicados y el comportamiento de la ciudadanía durante el evento. «Foi unha xornada, ademais de histórica, exemplar. Miles de persoas, tanto da Coruña como de fóra, puideron vivir en todo o seu esplendor un acontecemento histórico que ninguén esquecerá, a primeira eclipse de sol visible na cidade desde 1912. Quero agradecerlle moi especialmente a todas as persoas que traballaron para que este día tan máxico se desenvolvese con normalidade», subliñou Inés Rey.

Asimismo, la alcaldesa hizo hincapié en el seguimiento de las recomendaciones sanitarias y la colaboración vecinal. «O traballo dos equipos municipais foi, en todas as áreas, exemplar. Tamén a actitude da maior parte da cidadanía, que soubo gozar seguindo as indicacións das autoridades e tamén dos expertos, que trasladaron durante estas semanas a importancia de usar as lentes para protexer os ollos durante a eclipse», engadiu a rexedora, concluyendo que «toda a cidade gozou xunta e colaborou para facer deste un gran día. Un día histórico. Creo que A Coruña demostrou, unha vez máis, que sabe facer as cousas ben e que sabe pasalo moi ben».