«Lo que buscamos para nuestros hijos es independencia y dignidad»

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Andrés Vellé lleva vinculado a Adcor desde su creación, y hoy es el vicepresidente.
Andrés Vellé lleva vinculado a Adcor desde su creación, y hoy es el vicepresidente. Eduardo Pérez< / span>

Es miembro fundador de Adcor, que celebra sus veinte años de existencia

11 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Llevan veinte años realizando una labor tan silenciosa como efectiva. En Adcor han conseguido dotar de una independencia a gente con discapacidad intelectual que, sin su apoyo y las oportunidades que brindan desde esta fundación, no les habría sido posible alcanzar. Andrés Vellé estuvo desde el origen luchando por sacar adelante este sueño hecho realidad.

-¿Cómo surgió la idea de crear Adcor?

-Por necesidad. Fue iniciativa de un grupo de padres del centro de educación especial Santiago Apóstol, entre los que estaba yo, que quería dar continuidad a la formación de sus hijos, que tienen unas características determinadas. Los chicos tenían que marcharse del centro al llegar a cierta edad, así que aquello tenía fecha de caducidad. Era una espada de Damocles que pendía sobre nuestras cabezas.

-¿De qué modo se completaría esa formación?

-Buscábamos un ámbito totalmente diferente del que venían. Era un centro de educación especial, pero escolar, al fin y al cabo. Nosotros queríamos otra cosa, continuar con la formación pero mientras se desarrolla un vida de adulto, buscando los inicios del ámbito laboral.

-Para otorgarles cierta independencia.

-Es que los dos objetivos fundamentales del proyecto eran independencia y dignidad. Eso es lo que queremos para nuestros hijos. Independencia real, física, incluso del ámbito familiar, en un nivel lo más elevado posible, aunque tenga que ser tutelada.

-¿Por dónde empezaron?

-Todo fue poco a poco. El proceso arrancaba por dar atención a los chicos en centros diurnos y, a medida que fueron creciendo y aumentando sus necesidades, fuimos creando respuesta a las mismas, como centros de atención con jornadas completas. Primero creamos los pisos tutelados, donde residían de lunes a viernes y el fin de semana lo pasaban en sus casas. Pero había gente con necesidades mayores, que necesitaba atención los 365 días del año. Ahí nos planteamos la creación de la residencia, ahora ubicada en Carretera de los Fuertes, en la que terminamos incluyendo también a mayores dependientes. Siempre hemos ido variando nuestros servicios según las necesidades que surgían.

-¿Cómo desarrollan esta labor? ¿Con qué medios físicos y recursos cuentan para llevarla a cabo?

-Tenemos dos centros ocupacionales y otro de día, a los que acuden los usuarios dependiendo del tipo de discapacidad de cada uno. En el ocupacional se trabajan habilidades prelaborales en sus talleres y otras habilidades para la vida diaria, como matemáticas funcionales, como manejar dinero. Al centro de día, sin embargo acuden aquellos que tienen certificados de minusvalía de más del 75 %, y ahí se trabaja la psicomotricidad y demás con el objetivo de que el usuario se encuentre bien. Y el servicio de ocio que complementa a lo anterior con actividades los fines de semana o en vacaciones como campamentos y viajes.

-Y tienen también un centro especial de empleo.

-Empezó con una tienda donde vendemos los productos que se hacen en nuestros talleres y otros de distintos proveedores. Pero también gestiona los servicios que necesitan nuestros centros: limpieza, conserjería, cocina... Incluso nos derivan personal desde otras entidades para que les contratemos en el centro especial de empleo.

-Cuentan en el patronato de la fundación con grandes empresas, como la Compañía de Tranvías, Hijos de Rivera, Gadisa y Supervisión y Control.

-Tuvimos la suerte de dar en nuestro origen con la gente adecuada. El gobierno municipal de entonces entendió que existía esta necesidad, y nos dio un amparo ideológico e intelectual fundamental. Y después las empresas que conforman el patronato junto a las familias, gente de enorme prestigio que ha respondido siempre de forma altruista, con una implicación enorme. Sé que están tan orgullosos como lo estamos nosotros de ellos.