«Sigo queriendo las mismas cosas que cuando era niño»

La Voz

A CORUÑA

Roberto Garver

El humorista Eduardo Aldán presenta este viernes en el Teatro Colón la nostalgicomedia «Espinete no existe»

20 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras diez años triunfando en la Gran Vía madrileña, Eduardo Aldán (Portugalete, 1973) se ha subido al autobús y ha iniciado una gira por toda España para presentar el espectáculo Espinete no existe, una propuesta con la que viaja al pasado y recuerda los mitos que marcaron su infancia y la de muchas generaciones.

-¿Qué se va a encontrar el espectador?

-Espinete no existe es una comedia, aunque ojo, más que una comedia es una nostalgicomedia. Es un género nuevo que quiere unir la nostalgia con el humor para que la gente no solo se ría, sino que le toques la fibra sensible del recuerdo y de su infancia.

-¿El espectáculo va dirigido solo al público de la generación de Espinete?

-Va para todo el público. Es verdad que Espinete marcó una generación en los ochenta, pero en realidad es una excusa para reivindicar las cosas que eran bonitas de nuestra infancia, pero no solo de la nuestra sino la de todas las generaciones. Aunque como yo en concreto soy de la generación de Espinete, voy a hablar de lo que conozco, pero es una excusa para hablar de todo lo demás. Durante diez años que llevamos con este espectáculo en la Gran Vía, he visto cómo por el teatro ha venido todo tipo de gente, de todas las edades, y de todas las nacionalidades y lo disfrutaban igual. Al fin y al cabo, lo que cuentas en este espectáculo al hablar de la infancia es algo muy universal porque quién no ha sido niño.

-¿Cómo ha cambiado su infancia y la de ahora?

-La comparación es evidente. Los niños de ahora, que son los hijos de la generación Espinete, ya no tienen las referencias que teníamos nosotros. Lo que nos unía a nosotros como generación eran los mismos elementos. Solo había un canal de televisión, solo había tres o cuatro marcas de juguetes... Sin embargo, hoy en día hay tantos canales de televisión, tantos juguetes, tenemos Internet y es muy complicado que en el futuro haya una generación que encuentre esos elementos comunes. En nuestra época estaba Espinete, Mazinger Z, la abeja Maya, y ahora hay tanta información y tantas ofertas culturales que va a ser complicado.

-¿Es mejor o peor?

-Es diferente. Ahora cada cual puede elegir y en nuestra época no porque solo había una televisión, una cadena, y si querías desayunar había Cola Cao. Hoy en día vas a un supermercado y hay miles de cosas para desayunar, en mi época ni había cereales.

-¿Qué es lo que más echa de menos de su infancia?

-La inocencia con la que veíamos todas las cosas, ese momento mágico de la noche de Reyes. Cuando creces ya no la tienes, el juego es el contrario y eres tú el que tienes que transmitir esa ilusión a tus hijos y a los más pequeños. Eso también tiene su encanto, es como tratar de que ellos vivan esa ilusión que tú vivías cuando eras pequeño.

-¿Querría seguir siendo pequeño?

-Sí, de hecho el espíritu lo tengo intacto. Yo sigo queriendo y anhelando las mismas cosas que quería cuando era un niño. Me siguen gustando las mismas cosas, y si ves mi casa es un museo del recuerdo. Hay cosas que no tienen porqué cambiar, porque envejecer es más una cosa de mente que de edad.