Emociones a flor de piel entre un público entregado

A. g.

A CORUÑA

13 jul 2015 . Actualizado a las 13:43 h.

Entrar en María Pita por primera vez es una sensación diferente. Los techos altos, la decoración pomposa y la sucesión de personajes mediáticos contribuyen a que cualquiera se sienta ligeramente importante. Para un novato en los entresijos municipales el problema es ser un completo desconocido entre el personal, que se encarga de devolverlo a la realidad sin miramientos. «Es el nuevo, hombre», intenta mediar un visitante ante la negación del policía que custodia la entrada a la zona de público. «No puede ser, hay que estar autorizado por el Concello», responde este, impasible.

También resulta sencillo que otros «turistas» acaben perdidos en la planta noble, en la que se celebran los plenos y tiene su despacho el alcalde. Un laberinto en el que para orientarse antes hay que perderse, y en el que los más próximos a la Marea Atlántica comentan con ironía de qué va lo de hoy. «Es lo de siempre, los buenos contra los malos».

Al entrar en las gradas del Concello, queda patente que la disposición del público es una prolongación del grupo municipal. A la izquierda, el público del PP; a la derecha, los seguidores socialistas, y en el centro un pequeño contingente de la Marea, que había llamado a los suyos a acudir, lo que explica su mayor presencia. Al igual que en los asientos del salón de plenos, las diferencias entre los asistentes son palpables a simple vista. En un lado polos, vestidos y chaquetas; en el otro estilos más informales e incluso una camiseta de Metallica, algo probablemente inaudito en la histórica sala. Se trata de un público, por cierto, muy numeroso, ya anticipado por la cola que se podía ver a la entrada del consistorio.

Una de las novedades más comentadas es la retransmisión en directo vía streaming, que suscita las primeras valoraciones del público. «Está bien que se pueda ver», explica una señora en primera fila, «no es la primera vez que estoy aquí, y lo que se cuenta luego por ahí no es lo mismo».

Finalmente, el pleno da comienzo y con él los murmullos y cuchicheos entre los asistentes. Unos murmullos que suben de tono cuando Negreira anuncia que se adhiere «a la propuesta del PSOE». «Aquí se ve, aquí se ve», se escucha en el centro, mientras desde el lado derecho se suceden las miradas reprobatorias.

Por otro lado, la afirmación de Barcón de que «a cidadanía votou cambio» suscita fuertes gesticulaciones entre un seguidor popular que no parece muy de acuerdo, y que asiente ostensiblemente cada vez que Negreira reafirma que el suyo es «el primer grupo de la cámara».

Las emociones están a flor de piel. Sin embargo, algunas personas parecen visiblemente desorientadas con el lenguaje empleado por el alcalde. «¿Qué es una votación en boche (in voce)?», preguntaba a su amiga la señora del principio, a lo que esta responde con un gesto de no sabe, no contesta.

Así transcurrió un pleno de organización en el que incluso se pudo escuchar algún aplauso proveniente, cómo no, del centro de la grada. Si esta va a ser la tónica del mandato, la cosa promete.