El intento de reflotarlo costará el puesto a casi 30 empleados de dos restaurantes
01 jul 2015 . Actualizado a las 11:39 h.El plan para reflotar Los Cantones Village costará el puesto de trabajo a casi 30 empleados de los restaurantes Ginos y Vips situados en su planta baja. Ambos establecimientos cerrarán para facilitar la reforma del centro y la plantilla ya ha sido informada de que perderán sus empleos. Paradójicamente, esos dos restaurantes son de los pocos negocios que han sobrevivido a la primera década de vida de Los Cantones Village, el primer complejo comercial del centro, que nunca logró levantar el vuelo tras su apertura en el 2005 y ha vivido múltiples cierres. Solo 13 de sus 48 espacios están ocupados.
Una empleada de uno de esos restaurantes, que prefiere permanecer en el anonimato, explica que fueron informados en las últimas semanas y con el plazo mínimo legal de un mes, de que a finales de julio tienen que estar fuera, pero los rumores de cierre empezaron «a primeros de año».
Asegura que algunos clientes les preguntaban por la clausura «tras escuchar a los arquitectos hablar de tirar muros y otras obras mientras revisaban todo».
Su principal reproche es que no se cuente con ellos para la remodelación. Explica que van a intentar hablar con el Ayuntamiento y que no descartan iniciar protestas porque «nos vamos a quedar todos en la calle».
Los dos restaurantes, que pese a la decadencia del centro tenían numerosa clientela y en los que había que reservar algunos fines de semana, son de los pocos locales que han aguantado. En la primera planta solo quedan otros cuatro funcionando después del cierre de la peluquería infantil Fashion Kids hace unas semanas. En la segunda solo sobreviven los cines, que estuvieron a punto de echar el candado a finales del 2013. Se salvaron cuando Filmax los traspasó a Ciproga. Los encargados afirman que seguirán funcionando.
Esa planta estaba llena de franquicias de restaurantes y solía albergar multitudinarias fiestas de cumpleaños. Ahora está incluso más desierta que la primera. Las mesas y sillas del espacio central solo sirven a los ocasionales clientes que esperan a ir al cine.
Solo en la tercera planta hay movimiento a menudo. Está ocupada con cuatro locales de ocio nocturno y un restaurante japonés: el Shouri, que según sus propietarios seguirá con la actividad durante y después de las obras. Los pubs, muy concurridos los fines de semana, son propiedad de parte de los impulsores de la remodelación y todo indica que continuarán abiertos.