La Policía Local prepara controles de ese tipo mientras apoya los de la DGT
26 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La Policía Local puso este domingo de madrugada sus primeras dos sanciones a conductores que circulaban bajo los efectos de drogas. A las 2.15 horas en Linares Rivas descubrieron al primero de ellos, tenía 42 años y dio positivo por haber consumido cannabis. Su coche quedó en manos de uno conocido suyo.
Otro tanto ocurrió con el vehículo que conducía el otro denunciado. Se trataba de un conductor de 30 años que a las 4.55 de la madrugada cayó en un control preventivo desplegado en Alférez Provisional. Dio positivo por consumo de cocaína.
Por el momento, la Policía Local carece del equipamiento necesario para hacer esos controles, pero su personal sí está formado para hacerlos. Por eso, los controles se desarrollaron en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), que este mes tiene en marcha una campaña de controles preventivos contra el uso de drogas al volante.
Sin embargo, la colaboración con la DGT también servirá para que los agentes perfeccionen sus conocimientos, con el fin de que en el futuro la Policía Local haga sus propias campañas de vigilancia de drogas en conductores.
El adiestramiento del personal ya está ahí, pero el problema es que las pruebas de droga tienen un coste mucho más elevado que el de los controles de alcoholemia, ya que los contrastes utilizados para detectarlas son más complicados y la cadena de custodia de las pruebas debe ser todavía más rigurosa que en el caso del alcohol para que tengan total validez si es necesario presentarlas ante los tribunales.
Eso sí, aunque esté preparando los controles de drogas, la policía no está descuidando el frente del alcohol. El mismo domingo de madrugada también se sancionó a tres conductores por ir al volante bebidos. Dos de ellos fueron parados en Linares Rivas y el tercero en Alférez Provisional. Dos de ellos, de 27 y 42 años de edad, fueron sancionados por vía administrativa; mientras que el tercero, de 25 años, se enfrenta a un delito contra la seguridad del tráfico mediante un juicio rápido por casi triplicar el límite legal.