El secretario municipal responsabilizó al aparato averiado de que la oposición no recibiese copias en toda la mañana
08 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Un escáner averiado pudo más que toda la oposición y derrotó a la mayoría absoluta del PP. El revoltoso aparato fue la cabeza de turco elegida para justificar el extraño follón que obligó a los conservadores a retirar dos de las tres mociones que llevaron a la sesión plenaria.
Los populares las presentaron poco antes del inicio de la sesión, una práctica muy habitual en el Ayuntamiento. Pero los textos nunca llegaron a sus oponentes. Mar Barcón avisó poco después del arranque del pleno de que todavía no las tenían, el alcalde confirmó que se habían presentado y todo el mundo entendió que pronto se las entregarían. Pero no fue así.
Cerca del mediodía Negreira dio paso al debate de las mociones y se lio. Xosé Manuel Carril se quejó de que no tenían las propuestas del PP. El alcalde, muy descolocado, se giró hacia el secretario municipal y el alto funcionario de mayor rango del Ayuntamiento solo acertó a decir: «Ha sido imposible, ha sido imposible (arreglar el escáner)», y el follón fue a más.
El regidor se disculpó con insistencia porque no se distribuyesen los textos a primera hora. «Lo lamento», dijo en seis ocasiones mientras Carril exigía explicaciones. El PSOE y EU se sumaron a las quejas. El alcalde ofreció un receso para que la oposición estudiase las mociones y los bufidos aún fueron más altos. Al final el PP optó por retirar dos propuestas y dejó que otra sobre la huelga de la Fnac se debatiese en el turno del PSOE.
Así, fue el secretario, Manuel José Díaz Sánchez, quien salió más tocado del pleno. Carril, convencido como el resto de la oposición de que todo era una maniobra del PP, le acusó de «falta de neutralidade» y recordó que es «secretario municipal, non do alcalde».
Las escuchas de la Pikachu
El alto funcionario ya se las había visto a primera hora con César Santiso, que criticó que no se incluyesen en el acta de la sesión anterior el contenido de las escuchas del caso Pokémon. «Eran ininteligibles», justificó Díaz Sánchez mientras el portavoz de EU le recordaba que fueron emitidas por las radios.
Para más ironía, después de todos los problemas ocasionados por la avería del escáner, EU presentó una moción para instaurar el voto telemático en A Coruña, mientras los ciudadanos se preguntarán como en un Ayuntamiento con 1.600 funcionarios y cientos de escáneres y fotocopiadoras nadie pudo hacer nueve copias en algún momento de la mañana para que el pleno se desarrollase con normalidad.
Porque por lo demás, el pleno fue de los de siempre. Hubo chanzas, alguna palabra fuera de tono e intervenciones duras. Capítulo aparte merece la de la edila de Cultura, Ana Fernández, a la que el BNG preguntó por qué gastaron 29.000 euros en costaleros para la Semana Santa. Fernández no negó el gasto, lo asumió y recordó a las nacionalistas Ermitas Valencia y María Xosé Bravo que su partido gastó «60.000 euros de media» en esos festejos «cando España xa era aconfesional», además de recordarles que mantuvieron las corridas de toros y elevados gastos en seguridad y canapés. Las desarboló.