Las manos que curan sin ver

Patricia Blanco
Patricia blanco CARBALLO / LA VOZ

A CORUÑA

JOSE MANUEL CASAL

Diego, invidente, abre un centro de fisioterapia en A Laracha. También es acupuntor y el primer instructor de Pilates ciego federado en España

27 nov 2013 . Actualizado a las 20:45 h.

A pie de página, como si no importase pese al mérito que supone en un tiempo de tantas barreras, Diego Pérez Vázquez (1981) escribe el dosier de la clínica que acaba de abrir en el municipio coruñés de A Laracha: «Padezco una ceguera total con un 82 % de minusvalía, lo cual no me impide desempeñar ninguna actividad en mi rama profesional, teniendo total movilidad». El centro de fisioterapia recién inaugurado es un gran paso en sus sueños y llega tras mucho esfuerzo. La ceguera de Diego es total desde el 2002. Tan solo un año más tarde abría también en A Laracha -donde vive hace un tiempo, aunque se crio en Carballo- un centro de quiromasaje. «Nestes trece anos dediqueime a traballar, pero non deixei de formarme nunca», explica. Por eso, dice, se siente «feliz», porque este que comienza es un nuevo proyecto «moi, moi estudado» que pone en marcha cuando siente que tiene que hacerlo: ahora.

Todo este tiempo de aprendizaje le ha permitido a Pérez Vázquez diseñar y abrir una clínica que es mucho más que el título genérico: hay área de fisioterapia y rehabilitación, pero también de terapias naturales, salud digestiva, actividades colectivas y belleza. Son un equipo de cuatro gestionado por él y hay sitio para el yoga, para Pilates (es el primer instructor invidente de España autorizado por la Federación Española de Pilates) o también para la acupuntura. Sí, no ve, pero eso no le impide hacer de todo. «É certo que a xente con discapacidade visual non tira cara este campo, pero a min resúltame doado. E formeime nisto porque a xente cada vez se coida máis, e tamén padece máis: estres, insomnio, depresións...», explica. Es el primer acupuntor ciego diplomado por la Facultad de Medicina de Santiago. «Os pacientes confían en min, quizais porque xa me coñecen como terapeuta», valora.

Su movilidad y soltura es tal que le sigue pasando algo curioso: no todos sus clientes se dan cuenta de su ceguera desde el principio. Y los hay de A Coruña, de Arteixo, de Carballo o de Santiago. También de Val do Dubra, Ordes, Cambre, Malpica u O Burgo. Por citar algunos. Diego, con formación en gestión de empresas, eligió A Laracha por su situación estratégica. Y con estrategia se adaptó también a su ceguera: «Non queda outra. Hai que tratar de levar a mesma vida, non quedar estancado». Lo de las barreras arquitectónicas «daría para unha discusión moi grande», pero este no es el momento, porque Diego está «moi ilusionado».

«Dapi», el caniche blanco

Incide en su proyecto. Mantuvo el nombre de la clínica, «porque a xente o que di é ??eu vou a Diego??», pero en muchos aspectos ha innovado. «Queremos ser pioneiros, dar servizos de cidades como Madrid ou Barcelona, pero aquí, preto da casa», apunta. Y esto lo eleva al quiromasaje, la osteopatía, la mesoterapia, la fitoterapia o la depilación láser. Están especializados en fisioterapia pediátrica y respiratoria, así como en talleres vinculados a la obesidad infantil, un aspecto este último que los distingue en Galicia. Y aún queda tiempo para la atención a deportistas. En este sentido, Diego, que practica esquí cuando puede, colabora también con peñas y equipos de fútbol como masajista y en el Área de Rehabilitación a Domicilio del Concello carballés.

Los que tengan buena memoria recordarán que este joven recurrió a La Voz en enero del 2011 para tratar de recuperar a su lazarillo perdido, Dapi, un caniche blanco. La historia tuvo final feliz, y aquel perro amigo sigue bien: «Feito un demonio», sonríe este luchador.