Las nuevas maniobras obligatorias de aproximación limitan la operatividad de Alvedro y obligan a desviar vuelos a Santiago y Vigo
A CORUÑA
Aun con cinco kilómetros de visibilidad, tres conexiones sufrieron las restricciones de unos protocolos que exigen ahora a los pilotos decidir a mayor altitud
18 jun 2026 . Actualizado a las 15:12 h.El aeropuerto de Alvedro ha vuelto a sufrir un revés en su operatividad en las últimas horas, perdiendo tres vuelos que han acabado aterrizando en las pistas de Santiago de Compostela y Vigo y condicionando los planes de 300 pasajeros. Aunque la estampa de los cielos grises podría invitar a pensar en la tradicional niebla de advección como la culpable de las cancelaciones, la realidad técnica a pie de pista es muy distinta: el obstáculo no es meteorológico, sino puramente burocrático y operativo, y del que ya había advertido La Voz de Galicia: las nuevas maniobras de aproximación de Enaire.
El primer incidente se registró a última hora de este miércoles, cuando tanto el avión de Vueling de Barcelona como el de Iberia de Madrid no lograron tomar tierra en la pista coruñesa a las 23.40 horas y acabaron siendo desviado al aeropuerto Rosalía de Castro en Santiago. «Los desvíos responden exclusivamente a las nuevas maniobras de aproximación aprobadas por Enaire», explica de forma tajante Alberto Maroto, de la plataforma Alvedro Vuela Más Alto, quien descarta por completo el factor meteorológico adverso como causante de la frustrada maniobra. En el momento en el que se produjo el desvío del vuelo, no había niebla sobre Alvedro. Lo que cubría la terminal coruñesa era un denso manto de nubes, pero situado a 600 pies de altitud (más de 200 metros de altura, el equivalente a un edificio de 70 plantas). Un margen que, con los procedimientos de aproximación antiguos, habría permitido el aterrizaje sin contratiempos. «La visibilidad en Alvedro no bajó durante el miércoles de 10 kilómetros en ningún momento», añade Maroto al respecto.
Aunque los pilotos de ambas aeronaves intentaron aproximarse a la pista coruñesa en dos ocasiones, ambas maniobras finalmente resultaron frustradas y acabaron aterrizando en Santiago. Una vez en el aeródromo compostelano, la compañía dispuso autobuses para trasladar a los pasajeros por carretera, pero una avería en uno de los vehículos de sustitución complicó todavía más el viaje, provocando que los usuarios no llegaran a A Coruña hasta pasadas las 1.50 horas de la madrugada.
Un efecto dominó que continuó esta mañana
El problema no se quedó en la jornada de ayer. Este mismo jueves, el primer vuelo del día ha corrido la misma suerte, siendo desviado en esta ocasión al aeropuerto de Peinador, en Vigo, exactamente por el mismo motivo: la incompatibilidad de las nuevas maniobras de Enaire con un techo de nubes a media altura. Los datos oficiales respaldan esta afirmación: el parte meteorológico del aeropuerto a la hora exacta en la que el avión de Vueling que venía de Barcelona abortó la entrada reportaba 5 kilómetros de visibilidad horizontal y el cielo cubierto a esos 600 pies. «El problema no es la niebla, ni siquiera en ese momento eran nubes bajas. Son nubes a media altura. Es escandaloso y vergonzoso», subraya el portavoz de la plataforma.
Todo este embudo operativo tiene su origen en los nuevos procedimientos de aproximación basados en satélite implementados por Enaire. Estas nuevas maniobras son mucho más restrictivas y están provocando desvíos en condiciones que antes eran perfectamente operables, ya fuese en situaciones de niebla o, como en este caso, por simples techo de nubes. Cuando el gestor de la navegación aérea las aprobó de manera definitiva, desde Vuela Más Alto ya advirtieron que podrían provocar «el triple o cuádruple» de desvíos.
Las nuevas maniobras de aproximación provocan unos falsos mínimos cuando las aeronaves pasan por Montrove para enfilar la pista del aeródromo de Alvedro, cuando antes, los pilotos podían decidir si continuar o abortar mucho más tarde, cuando se acercaban a la altura de la AP-9. «Acaban desviándose porque esa elevación de 23 pies en los mínimos (se pasó de 210 a 233 para aviones A320 y B737, los más habituales en Alvedro) terminan siendo 300 pies adicionales al aplicarlos sobre la geometría del terreno», esgrimen desde Vuela Más Alto. La implementación de las nuevas aproximaciones de precisión ILS a la pista 21 de Alvedro con tramos de frustrada basados en la navegación por satélite «presentan una deficiencia técnica que compromete gravemente la operatividad y la seguridad en condiciones de baja visibilidad», aseveran los expertos.
Demanda del ILS de categoría 3
Ante las quejas de los usuarios y del sector, Enaire había anunciado que daría marcha atrás para evitar el colapso operativo en Alvedro, prometiendo suspender temporalmente este nuevo sistema satelital. Sin embargo, ese paso atrás no llegó a producirse de manera oficial. Si bien durante unos días posteriores a la comunicación del gestor de la navegación aérea los pilotos sí recurrieron a la maniobra antigua, desde hace un tiempo las tripulaciones se están viendo obligadas por el gestor de navegación a implementar de nuevo la maniobra satelital reciente.
Los desvíos se producen de manera habitual en Alvedro cada vez que las condiciones climáticas empeoran en la ría, motivo por el cual se lleva años exigiendo la aprobación de las aproximaciones de categoría 3 del ILS. A pesar de que el aeródromo coruñés ya está técnicamente certificado para albergar esta tecnología, actualmente solo opera en las categorías 1 y 2. En la práctica, la categoría 1 solo permite aterrizajes con una visibilidad mínima de un kilómetro y un techo de nubes a 310 pies de altura, mientras que la categoría 2 rebaja estos límites a 450 metros de visibilidad y 210 de techo de nubes. La implantación de la categoría 3 supondría la solución definitiva, ya que permitiría a los aviones tomar tierra con regularidad incluso en escenarios de visibilidad casi nula.
Ante la presión y las advertencias del colectivo social, Enaire dio marcha atrás días después de publicar las nuevas maniobras y decidió mantener la antigua aproximación ILS Z (ahora renombrada como ILS X) como la referencia operativa principal, relegando la nueva maniobra que inicialmente iba a liderar la transición tecnológica y que habría perjudicado seriamente la conectividad de la ciudad. Asimismo, en esa misma rectificación, el gestor de navegación aérea dejó la puerta abierta a la gran demanda local al confirmar que, a medio plazo, los trabajos se orientarán al análisis de la viabilidad técnica para implantar la categoría 3. De consolidarse este paso, Alvedro ganaría la robustez y estabilidad operativa que tanto los pasajeros como el tejido económico de A Coruña llevan años reclamando frente a los caprichos de la meteorología local.
Reacciones políticas
En este sentido, la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, aseguró que el gobierno local está trabajando con los organismos pertinentes para que se mejoren los instrumentos de ayuda al aterrizaje del aeropuerto. «Estamos en permanente contacto con Aena y con el director del aeropuerto para mejorar la capacidad de Alvedro y de los sistemas antiniebla y que esos desvíos o cancelaciones en determinados momentos se minimicen. Seguimos trabajando en esa línea y esperamos una respuesta positiva de Aena», explicó.
Por su parte, desde el PP de A Coruña aseguran que «con Inés Rey Alvedro no despega», ya que ha dejado a la terminal «abandonada a su suerte» y consideran que la alcaldesa «no hace nada para presionar al gobierno del Estado para que aborde las inversiones recogidas en el plan director para mejorar su funcionalidad» como la ampliación de la terminal en 5.000 metros cuadrados, entre otras. Además, sostienen que «tampoco ha licitado los nuevos contratos tras perder las conexiones con Londres-Gatwick, Londres-Heathrow, Paris, Bilbao, Valencia, Málaga o Sevilla».