Catas para salir del paro

Javier Becerra
Javier becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Doce personas sin empleo participan en un curso de sumiller con la esperanza de volver a lograr un trabajo

09 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Qué hacen doce personas sin empleo un miércoles a las diez de la mañana sentados en la mesa de una taberna con varias copas y botellas de aguardiente? Pues buscar el modo de volver a trabajar. Participan en un curso de sumiller para desempleados. Ayer tocaba cata de aguardientes. Es uno de los módulos en los que les enseñan conocimientos enfocados a la hostelería sin perder el objetivo principal: el retorno al mercado laboral. ¿Sirve para algo? «Es ya el tercer año que se hace y, bueno, aquí con nosotros trabajan dos personas salidas de estos cursos, otros están en hoteles, otro es representante de vinos... Sí, aunque la situación es difícil, hay posibilidades». Lo dice Xurxo Rivas, copropietario de la taberna O Secreto, el lugar en el que se imparte el cursillo.

Entre los alumnos hay de todo. Desde veteranos de la hostelería que terminaron en la lista del Inem por la crisis, a jóvenes provinientes de otros sectores que deseen reenfocar su camino tras una barra. Es el caso de Dionisio Gutiérrez, que estuvo cuatro de sus 30 años de edad de tornero de hierro. Viene de Jaén: «Mi idea es montar un bar de tapas en la Costa da Morte con mi mujer, con pinchos como los de Andalucía».

Frente al entusiasmo de Dionisio están las canas y la experiencia de Fernando Suárez. Tiene 59 años y un currículo que incluye estancias en Inglaterra, Mallorca y Menorca, trabajos en O Piote o el Casino y hasta un negocio propio en Meicende. «Ahora, cuando llamo por un trabajo y les digo mi edad, me dicen que me llamarán, pero ya no lo hacen», se lamenta. De todos modos, el gusanillo de la curiosidad sigue. «Siempre hay cosas que aprender», dice aunque no descarta jubilarse antes de los 65: «Tengo 41 años cotizados», precisa.

Entre uno y otro está José Pérez, licenciado en Empresariales quien, tras un variado periplo de empleos, terminó junto a Dionisio, Fernando y el resto de los compañeros guiado por una pasión: «Me gusta el mundo del vino y me encantaría poder trabajar en algo relacionado con ello. Tanto me da que sea en un restaurante o en otro lado». No es la primera vez que participa en un curso: «Hice uno de jardinero. No lo terminé porque me salió trabajo antes».

El fin del curso será en abril. Visto lo visto, si alguno no llega al final sería una buena noticia.