El deporte del balón oval está a unos cuantos ensayos de resolver la cuadratura del círculo, problema que guarda todas las irresolubles cuestiones que envuelven al Mundial de Rugbi y que pueden quedar zanjadas de una tacada tras la final del que ahora se disputa en Nueva Zelanda, en apenas dos semanas.
Porque el día 23, Nueva Zelanda podría redimirse de todas las afrentas a sus propios fieles, desde que en 1987 se convirtió en el primer campeón Mundial de rugbi. Desde entonces, la teórica selección más potente de todo el panorama oval, esa que representa a un país donde el rugbi es religión, ha sumado fiasco tras fiasco víctima de su falta de competitividad en fechas clave. Ayer ganó a Argentina (33-10) en cuartos de final.
Esa fiabilidad había hecho de Inglaterra (próximo organizador en el 2015) la europea más sólida y la única que luce la Copa Webb Ellis en sus vitrinas. Anteayer su juego rocoso sucumbió ante una Francia que especuló con los cruces y logró el hito de clasificarse con dos derrotas, pero que continúa apostando por el rugbi champagne (aunque no siempre le salga).
Los galos manejaron a la perfección la fase de grupos y ésta terminó traduciéndose en un duelo Europa-Hemisferio Sur (los pumas argentinos son considerados de escuela norteña). En esta fratricida batalla de estilos, donde las rudas delanteras británicas no son nada en comparación con el exuberante poderío físico polinesio y oceánico, Gales tumbó (literalmente) a Irlanda con 141 placajes.
La actual campeona, Sudáfrica, se queda sin la posibilidad de revalidar el título tras recibir de su propia medicina (9-11) ante una Australia que huyó del duelo de delanteras para aprovecharse de los errores africanos.
Después de todos estos avatares, los cuatro equipos supervivientes hasta el momento son los mismos que llegaron a estas alturas de competición en el primer Mundial, celebrado en la misma sede. El sábado se enfrentarán con previsible rugbi a la mano Gales y Francia; y el domingo, los físicos Australia y Nueva Zelanda (ambos a las diez de la mañana).
Por el momento, el Mundial ha dado carpetazo a tres de las mejores generaciones que ha dado el rugbi inglés, irlandés y argentino, con nombres como Wilkinson, O?Driscoll, Tindall, O?Connell, Thompson, O?Gara, Contepomi, Ledesma, Scelzo y Roncero.