El regidor de Paderne se crió en una tienda de ultramarinos en el Agra
02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A César Longo Queijo (A Coruña, 1952) le encanta contar historias, sobre todo, cuando está entre amigos. Quizás por ello, el alcalde socialista del Concello de Paderne sea un admirador de Valle Inclán, con el que no solo comparte su gusto por la exageración o el esperpento. Al igual que el escritor de la generación del 98 también tiene sus orígenes en la ría de Arousa. Y va más allá, al decir que se siente identificado con uno de sus personajes.
-Después de doce años como alcalde ¿se puede decir eso de que uno no es donde nace sino de donde pace?
-Bueno, yo me siento coruñés porque viví allí hasta los 25 años pero ya llevo más décadas en Paderne. Ya soy más de aquí pero eso no significa que tenga que renunciar a la ciudad más bonita del mundo. [Se ríe].
-¿Dónde vivía en A Coruña?
-Me crie en el barrio de San Roque y en Ciudad Escolar. Paderne me recuerda a la vida de niño en A Coruña donde las puertas siempre estaban abiertas para los vecinos y nos ayudábamos unos a otros.
-¿Y cómo era César Longo de niño?
-Siempre fui muy amigo de mis amigos. También era muy altruista, me gustaba ayudar a los más débiles. Se puede decir que era un abogado de pleitos pobres. Y algo traste. Tuve mis pinitos deportivos con el boxeo pero en la adolescencia lo dejé por el fútbol.
-¿Y de adulto?
-Soy un trabajador desde los 18 años que pasó por todas las facetas. Primero, en una empresa familiar, luego fui muchos años técnico de laboratorio, jefe comercial de zona y hasta autónomo.
-¿Cómo se llamaba esa empresa familiar?
-Alimentación Chefi; era un almacén de vinos y una tienda de ultramarinos. Estaba en el Agra del Orzán, paralela a las viviendas de Francisco Franco. Me crie con los clientes del barrio, había un trato directo con ellos. No como ahora que en las grandes superficies no hay ni alma, ni corazón, ni vida.
-Pero también habría tiempo para las juergas...
-Nos recorríamos la comarca. A mi mujer la conocí en la pista Rey Brigo. Todos los coruñeses de mi época conocimos a nuestras mujeres ahí, en el Seijal, en el Moderno de Sada o en el Salliv.
-Pero, ¿era de los que le gustaba gustar?
-No, no soy ningún George Clooney. Me casé con mi novia de toda la vida y los escarceos anteriores que tuve eran de adolescencia. [Se ríe]. Llevo 41 años al lado de mi mujer y soy muy feliz.
-Por el tono que emplea, se diría que usted es todo un sentimental...
-Pues sí. Eso era una de las cosas que me hacían líder. No puedo evitar preocuparme por la gente. Se puede decir que, como el marqués de Bradomín, soy feo, católico y sentimental.
César Longo Queijo alcalde de Paderne