El pulso que la UTE tiene con la Xunta hace que se cumplan tres meses desde que el gigante industrial está prácticamente sin actividad
12 sep 2011 . Actualizado a las 11:42 h.En junio se conoció la noticia de que el polígono de Morás estaba prácticamente paralizado. Llegó julio y la Xunta afirmó que las negociaciones estaban encarriladas y que confiaba en que las obras se retomasen «enseguida, de forma inmediata». Le tocó el turno a agosto y la delegada provincial de la Xunta, Belén Docampo, anunció delante de la rotonda de Sabón que las desavenencias económicas que tienen paralizadas las obras del polígono de Morás se habían desbloqueado, por lo que, en cualquier momento, aparecería de nuevo la maquinaria de obra en el polígono. Días más tarde, una tímida presencia de excavadoras en el parque empresarial hacían presagiar que las negociaciones iban por buen camino. Pero todo quedó en agua de borrajas porque hace más de dos semanas que apenas se percibe rastro de maquinaria en el gigante industrial. Así que ahora, que llegó septiembre, se cumplen tres meses desde que se conoció la práctica paralización de las obras, mientras la Xunta guarda silencio y no desvela en qué punto se encuentran las negociaciones.
Quedan, además, otros tres meses para que se cumpla el plazo de finalización de obra que el Gobierno gallego se había marcado, a pesar de que en febrero solo se había ejecutado el 50 %. A esto hay que sumarle que se estaba trabajando a «ralentí» desde el pasado mes de mayo.
Eso sí, la Xunta aclaró en su día que la construcción del polígono no estaba completamente paralizada sino que había operarios que avanzaban al «10 o al 20 % del ritmo normal de los trabajos».
La UTE pide 10 millones
Los problemas surgieron a principios de junio cuando la UTE Morás, integrada por Puentes y Calzadas y Daviña S. L., exigió a la Xunta «cerca de diez millones de euros» para terminar las obras, cifra que el Gobierno gallego dijo no estar dispuesto a pagar bajo ninguna circunstancia. Y en esas continúan porque el parque empresarial parece más bien un espectro urbanístico que una obra en construcción.
El que será el polígono más grande de Galicia acumula retrasos de más de un año, que ahora podría ampliarse en, al menos, otros cuatro meses, visto el ritmo de las obras. En noviembre del 2009, la Xunta anunció que las obras estarían finalizadas en el 2010. En junio del pasado año, se amplió el plazo a principios del 2011. Meses más tarde, el Gobierno gallego ya hablaba de mediados de este año y en noviembre del año pasado puso como fecha límite para la finalización de las obras a finales del 2011.
Todo parece indicar que esta fecha tampoco se cumplirá porque, como dijo en junio el departamento que dirige Agustín Hernández, los retrasos se acumularán en función del tiempo en que las obras estén paralizadas. Es decir, que cuanto más tiempo duren las negociaciones, más tiempo se tardará en terminar un gigante que articulará el tejido industrial de la comarca de A Coruña.