«Esto parece el Bronx»

Noelia Silvosa
Noelia silvosa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La inseguridad en la calle Barcelona alarma al vecindario, pese a que el 091 resta importancia a la conflictividad

26 jul 2011 . Actualizado a las 10:31 h.

La confluencia de la calle Barcelona y la avenida Finisterre se ha convertido en un tramo inseguro y en un incipiente foco de violencia. Así lo avalan los numerosos efectivos policiales que custodian la zona, por no hablar del incesante ir y venir de patrullas y ambulancias cada noche a causa de las frecuentes peleas y altercados. El cierre de múltiples comercios ha contribuido al descenso de viandantes, y los vecinos se muestran temerosos por el radical cambio de rumbo que ha dado la vía, pues todos la recuerdan tal y como era hace unos años. «Daba gusto pasear por aquí, siempre estaba lleno de gente comprando, de familias. Desde que cambiaron la acera y las farolas ya no es lo mismo», comenta Leticia mientras mira escaparates con productos en liquidación.

Las voces de los vecinos se extienden a la avenida Finisterre y la zona del Agra, donde hace poco más de una semana se produjo una pelea entre varios jóvenes: «Es lo de siempre, llevamos mucho tiempo mal, pero cada vez la zona va a peor», comenta Iria, que añade que «la gente no habla porque no se atreve».

Pero la cuestión por excelencia que sobrevuela la zona es la siguiente: «¿Y la Policía?, se pregunta Pilar, que afirma que «durante mucho tiempo aquí no venía nadie, y ahora vienen porque hay peleas todos los días. Vienen, se ponen a hablar con ellos, les cogen los datos y ya está». Esta vecina considera que la calle está tomada por personas adictas a las drogas, las cuales «han pasado de ser unos pocos en la plaza de las Conchiñas a dominar la calle Barcelona», dice.

Catorce intervenciones

La Policía Nacional no cree que la problemática en la zona esté creciendo. «No vemos el incremento como tal», declaran efectivos del cuerpo. De hecho, indican que las reyertas y demás escenas que se producen a diario allí derivan del hecho de que se trata de «una zona de ocio en la que se bebe, y en ese contexto se produce alguna incidencia». Fuentes del cuerpo afirman que los requerimientos en lo que va de año para que se desplazasen patrullas a la zona han sido solamente 14, y aseguran que la presencia policial no ha descendido. También afirman que se efectúan algunas notificaciones, actas por posesión de sustancias estupefacientes e incluso de alguna arma corta, pero indican que por el momento no se ha producido ninguna muerte este año.

Pero no hay nada que se aleje más de la visión de los residentes. «Por las noches esto se convierte en un desfile de policía», asegura I.?R., trabajadora que no desea revelar su nombre por temor y que también reconoce que «últimamente vigilan más la zona, pero no nos sirve de nada», considera.

«Parece que va a tener que morir alguien más en plena calle para que se haga algo. No estamos tranquilos, yo ya no paseo a mi hijo por su propia calle porque no puede ver la mitad de las cosas que se ven aquí a lo largo del día», señala un comerciante visiblemente afectado. Daniel Vázquez, vecino de la zona, es más tajante: «Aquí se pasa miedo. Esto aún está peor que el año pasado, y eso es mucho decir». «Esto parece el Bronx», concluye.