Ama el jazz por encima de todos los sonidos, pero es un «ecléctico musical»
07 mar 2011 . Actualizado a las 21:59 h.La Fundación Barrié celebrará en abril un nuevo ciclo de jazz. Da la casualidad de que su director, Javier López (Ferrol, 1964), es un amante de este género musical.
-¿Cuándo comenzó a forjar su saber enciclopédico sobre jazz?
-Me gusta mucho la música y soy bastante ecléctico. Me gusta la tradicional gallega, el flamenco, bien es cierto que tengo raíces andaluzas. Pero el jazz me gusta más que las demás.
-¿Alguna vez ha contratado músicos que usted nunca tendría en su colección de discos?
-Hay intérpretes que yo no conocía de nada o que una vez escuchado no estarían entre mis favoritos. De todas las tipologías de jazz a mí me gusta uno que tenga melodía y no en todos los casos ocurre. Me encanta el clásico de toda la vida, el de Nueva Orleáns, el de las Big Bands. El año pasado, el cierre del ciclo fue una réplica del concierto de Benny Goodman en el Teatro Carnegie Hall de Nueva York, catalogado como hito histórico porque hasta ese momento el jazz era una música de pobres, de segundo nivel...
-¿A quién resucitaría para traer al ciclo?
-A Charlie Parker. Es un clásico. Aquí ya se le homenajeó.
-Habrá estado en clubes míticos del jazz.
-Podría quedar como un rey y decir que sí, pero donde he disfrutado del jazz en club ha sido en dos poblaciones, en Bruselas, donde estuve hace muchos años con una beca de la Fundación Galicia Europa, y en Braga y Guimaraens. Los portugueses nos dan mil vueltas en actividades culturales. Si hoy vas a Braga puedes escuchar un concierto de jazz, no sé en qué local, pero seguro que interpretan jazz en algún lugar.
-¿Toca algún instrumento?
-No,... bueno, la ocarina. Soy un fanático de la música tradicional gallega, me encanta Milladoiro y me gusta interpretar su música con ocarina.Pero mi audiencia son mis tres hijos.
-¿Aplica la improvisación jazzística en su trabajo como director de la Fundación?
-De alguna manera sí. Hay dos elementos que describen el jazz: la creatividad y la intuición. Son dos habilidades que he tenido que utilizar con frecuencia. Yo soy un tanto cartesiano, me gusta la estrategia y eso parece que va en la dirección contraria a la intuición. Pero para crear se ha de tener un marco de referencia y en la música del jazz esto ocurre. La gente cree que los músicos de jazz improvisan pero en la práctica hay una estructura detrás. Lo que más ensayan son las transiciones.