La pacificadora de Personal que no pudo con los agujeros del PGOM

La Voz

A CORUÑA

Obdulia Taboadela deja la política para retornar a las aulas, a la inversa que hace siete años, cuando aceptó la propuesta del PSOE para cambiar sus clases de Sociología por la responsabilidad de gestionar la Subdelegación del Gobierno en A Coruña. No tenía carné del partido y su elección sorprendió en los cenáculos políticos de la ciudad. «Me habrán elegido por mi talante dialogante, que espero que me sirva en esta nueva etapa», confesaba en su primera entrevista como subdelegada, el 29 de mayo del 2004.

Su paso por el palacete de la Marina fue plácido. Gestionó con el prometido diálogo la aplicación de las leyes estatales y aprendió los secretos del funcionamiento de la administración. Tres años después, en febrero del 2007, Javier Losada, ya como cabeza de lista del PSOE a la alcaldía, recurrió a ella como uno de sus fichajes estelares para intentar superar la marcha de Francisco Vázquez y revalidar la confianza de los coruñeses en su proyecto.

Madre de una hija que ahora ha cumplido ya los 18 años, ha superado un complejo cuatrienio, tanto en el plano personal como en el político. En el primero, ha superado algunas complicaciones médicas y la falta de tiempo para dedicarse a alguna de sus grandes pasiones, como el pasear o la lectura. En la segunda de las facetas, ha conocido diferentes situaciones.

Así, salió airosa de su difícil primera misión, que era la de pacificar el área de Personal y el conflicto laboral con los funcionarios que estaba en pleno apogeo. Lo hizo en otro ejercicio de negociación que se saldó con una maratoniana reunión con los sindicatos que duró casi veinte horas, hasta las ocho de la mañana del día siguiente al del inicio.

La marcha de Mar Barcón a Santiago para apuntalar el grupo parlamentario socialista le abrió las puertas del área de Urbanismo, donde, a priori, se colocaba en una posición idónea para diseñar la ciudad del futuro y completar su salto político.

El ascenso en el organigrama municipal fue acompañado de una mayor implicación en la Agrupación Socialista Coruñesa y en el PSdeG, donde ocupó diversos cargos de responsabilidad.

Sin embargo, Urbanismo se convirtió en un campo de minas con asuntos que no ha sido capaz de solucionar por completo. La tramitación del plan general, con el episodio de los edificios fuera de ordenación, será su gran asignatura pendiente. Fenosa, el caso Relámpago y el Agra aún pueden resolverse antes de su marcha.