La Consellería de Presidencia acaba de someter a información pública el plan de emergencias exterior de la refinería Repsol. Se trata de un análisis exhaustivo de cómo se debe actuar en el hipotético caso de que un accidente grave en el complejo petroquímico afecte a la población. En ese supuesto, la Xunta plantea varias medidas en función de la gravedad del suceso. También aparecen detallados los posibles daños que puede sufrir la población que vive cercana al complejo y el protocolo a seguir en cada caso, siempre poniéndose en el peor de los casos.
En el supuesto de que los núcleos cercanos se vean afectados por un incendio, una explosión o la dispersión de una nube tóxica, entre otros fenómenos, lo primero que debe hacer la refinería es avisar a la población, a través de una sirena electrónica. Asimismo, como sistema de aviso secundario, el plan indica que se utilizará la megafonía de la Policía Local de A Coruña y de Arteixo, así como las emisoras de radio y televisión.
Otra de las medidas que plantea el plan de emergencias es el confinamiento de la población, que consistirá en el refugio de la gente en sus propios domicilios o en otros edificios. Con esta iniciativa las personas quedarán protegidas de la «sobrepresión, do impacto de proxectís, das consecuencia de posibles estoupidos, do fluxo da radiación térmica, no caso de incendio e do grao de toxicidade», según indica el protocolo.
El plan de emergencias también contempla la posibilidad de que la población se aleje de la zona afectada a lugares más seguros utilizando sus propios medios. Según explica el plan de emergencias esta medida está justificada cuando el fenómeno peligroso se atenúa, «xa sexa pola distancia ou pola interposición de obstáculos para a súa propagación». Y se deberá aplicar cuando se disponga de tiempo suficiente y el traslado de la población no suponga ningún riesgo suplementario al existente.
Evacuación de la población
La evacuación de la población se aplicará, según indica el protocolo, cuando el alejamiento de la población resulte insuficiente o deba establecerse por un tiempo prolongado. En este supuesto, el plan indica que se deberá disponer de recursos de transporte adecuado para personas y herramientas de primera necesidad para posibles heridos.
Asimismo, entre los posibles daños que puede sufrir los vecinos de la refinería en un accidente de categoría 3, es decir, que afecte a los núcleos cercanos -como A Coruña, Meicende, Nostián, Bens y Arteixo, entre otros- figuran quemaduras de primer grado al 50% de los individuos expuestos, en el caso de incendio o bola de humo. En el caso de que se produzca una llama grande, las daños podrían afectar al 99% de las personas expuestas. También contempla el protocolo la rotura de tímpanos o hemorragia pulmonar al 1% de las personas que se expusieran a una explosión pero, sin duda, el supuesto más grave es el de mortalidad que se contemplaría como consecuencia de una nube tóxica, todo ello, siempre poniéndose en el peor de los casos.
El plan de emergencias analiza un total de 33 escenarios posibles que se pueden producir en la refinería en caso de accidente y describe el radio de acción de cada una de los hipotéticos accidentes, que, en algún caso, puede llegar a superar los 1.500 metros.
El plan también contempla la creación de un comité asesor formado por el subdirector general en materia de protección civil, representantes de la Delegación del Gobierno en A Coruña, de los Ayuntamientos de A Coruña y Arteixo y delegados de la refinería, entre otros. El protocolo también analiza exhaustivamente los mismos supuestos para la plantas de Repsol Butano y CLH.