El jurado declara a Antonio Mayo culpable del asesinato a hachazos de su padre en Muros

Marta Gómez Regenjo
M. Gómez RIBEIRA

BARBANZA

Antonio Mayo (a la izquierda), durante el juicio que celebrado en la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña.
Antonio Mayo (a la izquierda), durante el juicio que celebrado en la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña. Eduardo Pérez

El tribunal considera probado que el joven no tenía alteradas sus capacidades cuando cometió el crimen

22 may 2026 . Actualizado a las 04:14 h.

Por unanimidad, el jurado ha declarado a Antonio Mayo culpable del asesinato de su padre, José Manuel Mayo, perpetrado en la vivienda que compartían en Muros en abril del 2023. Después de dos días y medio de deliberación, se ha llegado a un veredicto de culpabilidad que descarta cualquier atenuante en un crimen que en su día conmocionó por su brutalidad a los vecinos de la localidad de Esteiro.

Solo hubo una discrepancia en el jurado ante las cuestiones planteadas por el magistrado. Todos sus miembros estuvieron de acuerdo en que Mayo asesinó a su progenitor golpeándolo repetidas veces en la cabeza con un hacha, que su acción no respondió a un ataque previo de su padre y por tanto no existe la atenuante de defensa propia y que la relación entre ambos no era buena. La única discusión estuvo en si los trastornos que tiene diagnosticados el joven -TDAH y dislexia- y sus antecedentes de consumo de estupefacientes afectaban o alteraban sus capacidades en el momento del crimen, un aspecto que rechazaron siete integrantes del jurado, mientras que dos consideraron que sí podrían haber mermado su capacidad.

En todo caso, se considera probado por una amplia mayoría que el acusado sabía perfectamente lo que hacía cuando arremetió contra su padre, una decisión en la que se tuvo muy en cuenta la declaración de los psiquiatras del Clínico que le atendieron en un primer momento y que declararon en el juicio que se encontraba bien y que era consciente de lo que hacía y por qué lo hacia. También fue determinante el resultado de la analítica que le realizaron, que dio negativo en sustancias estupefacientes, echando por tierra su argumento de defensa de que estaba «colocadísimo».

Condena máxima

El jurado concluyó por tanto que la muerte de José Manuel Mayo fue un asesinato con la agravante de parentesco, la máxima calificación, tal y como solicitaban las acusaciones, por lo que, aunque habrá que esperar unos días a que el magistrado de la Audiencia Provincial de A Coruña dicte sentencia, la condena que tendrá que cumplir el joven estará entre 20 y 25 años de cárcel.

El máximo, 25 años, es lo que solicita la acusación particular, ejercida por Luciano Prado del Río. Ya en la última jornada de juicio cambió su petición inicial, que era de 23 años, en base a lo visto durante las sesiones. El letrado destacó la frialdad de Antonio Mayo, ya no solo tras el crimen, sino también durante todo el juicio, en el que se mostró impasible incluso ante imágenes tan duras como las del cadáver de su padre. Insistió además Prado del Río en que el acusado estaba en plenas facultades mentales cuando acabó con la vida de su progenitor: «No hay nada que acredite que tenía algún tipo de afección y los análisis que le hicieron dieron negativo en drogas». Sostuvo además que José Manuel Mayo no tuvo oportunidad de defenderse ante el ataque de su hijo: «No hay nada más cruel y frío que este crimen. Merece una condena lo más firme posible».

Y en estos términos se ratificó este jueves tras conocer el veredicto. Por su parte, el Ministerio Fiscal también elevó a definitivas sus conclusiones y mantuvo la petición de pena de 23 años de cárcel por asesinato con el agravante de parentesco. Por su parte, la defensa, que durante el juicio mantuvo que el acusado era inimputable, solicitó tras la decisión del jurado popular la pena mínima por asesinato, 15 años.

El juicio

Ahora el magistrado tendrá que dictar sentencia imponiendo la pena que considere ajustada a derecho, y que en todo caso, al haberse probado el agravante de parentesco, todo indica que no será menor de 20 años. Una vez se conozca el fallo se cerrará un oscuro capítulo para la pequeña localidad de Muros que comenzó en abril del 2023 con una llamada de Antonio Mayo al 112 asegurando que unos sicarios habían entrado en su casa y matado a su padre. Esta versión no tardó mucho en desmoronarse y el joven, que entonces tenía 19 años, fue detenido y enviado a prisión preventiva hasta que el pasado 11 de mayo arrancó el juicio.

En la primera sesión, el ahora condenado reconoció los hechos, pero sostuvo que estaba «colocadísimo» el día del crimen, que apenas recordaba nada y que cogió el hacha para defenderse de su padre, que previamente le había hecho un corte con un cuchillo en la cara durante una discusión por un móvil. La acusación particular ejercida por Luciano Prado del Río no se creyó en ningún momento la versión del joven y desde un principio señaló que las pruebas periciales serían determinantes para desmontar su relato: «Sabía lo que hacía y quería hacerlo», sostuvo el abogado.

En días sucesivos fueron desfilando por la sección segunda de la Audiencia Provincial los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar el crimen y que describieron un panorama dantesco, los buzos que encontraron en el fondo del puerto el arma homicida que el asesino había arrojado en una bolsa, personal sanitario y diversos peritos, y el lunes el caso quedó visto para sentencia. El martes por la mañana se reunió el jurado y este jueves llegó su veredicto: culpable de asesinato.