Losada y Vázquez, a 50 metros

Francisco Espiñeira Fandiño
F. Espiñeira A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

El alcalde inauguró el certamen de casas regionales en Méndez Núñez y el embajador apadrinó una novela en la Fundación Caixa Galicia

30 jul 2010 . Actualizado a las 11:34 h.

El alcalde y el ex alcalde protagonizaron dos actos diferentes en apenas 50 metros y a la misma hora. A Javier Losada le tocaba cortar la cinta inaugural de una de las actividades estrella de las fiestas, el certamen de Casas Regionales. Acompañado del concejal de Fiestas, Carlos González-Garcés, comprobó cómo la feria conserva su tirón popular, ya que en cuando se dio el pistoletazo de salida las casetas se abarrotaron de público.

Preguntando por el acto en el que intervenía su predecesor en el cargo, Francisco Vázquez, Losada contestó sonriente: «Me invitaron a esta feria y aquí estoy, encantado de probar toda esta variedad gastronómica». Poco después brindaba con vino de Jerez en la casa de Andalucía. Durante su recorrido, en el que recibió efusivos saludos y probó también pulpo y anchoas, deseó suerte («a ver si vendéis mucho», dijo) a los responsables de las casetas, que se mostraron encantados de la presencia del alcalde en el estreno. Entre el público, una mujer se afanaba en sacar fotos al regidor, como si quisiera hacerle un book .

A pocos metros, se encontraba Francisco Vázquez, que disfrutaba de sus primeras horas de vacaciones en compañía de más de medio centenar de amigos en la presentación de la novela El trueno y sus gigantes (Publicaciones Arenas), de Vicente Bellón. Llegó a la Fundación Caixa Galicia, sede del acto, con tiempo para compartir un café con César Antonio Molina, Salvador Fernández Moreda, Arsenio Iglesias y Pedro Vasco.

Luego, en el camino hacia el auditorio de la Fundación, repartió besos y saludos con más de medio centenar de personas que no quisieron perderse su retorno a la ciudad, aunque fuera para hablar de fútbol. No lo hizo mucho, «porque poco hay que decir con Arsenio Iglesias y lo que ha hecho la selección hace un mes», pero sí aprovechó para reclamarle al autor del libro «un prólogo que explique las condiciones en las que se llegó al desarrollo de su novela».

En ese preámbulo, el embajador cerca de la Santa Sede proponía acordarse «de todos los que ayudaron a establecer las bases para el desarrollo del fútbol modesto» y tuvo palabras para los desaparecidos Esteban Lareo y Juan Manuel Iglesias Mato, Palau , y también para Eduardo Blanco, que estaba presente en la sala, a los que atribuyó la puesta en marcha de la red de campos municipales para recuperar lo que definió como la bandera «del patriotismo de barrio, donde los equipos modestos eran la bandera que levantábamos para presumir del nuestro». Él se declaró seguidor del Victoria.