«¿Quién dijo miedo?»

Susana Acosta
Susana Acosta CAMBRE/LA VOZ.

A CORUÑA

Un grupo de 19 vecinas de Cambre se preparan con técnicas de autodefensa ?para hacer frente a situaciones de riesgo con posibles asaltantes

04 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Siempre hay que evitar el enfrentamiento». Esta es la ley de oro del grupo de mujeres que participan en el curso de autodefensa que organiza la Concejalía de Deportes de Cambre en el gimnasio Di Som de O Temple. Lo hacen para evitar futuros disgustos pero también para demostrar que aquí están, que la época de la sumisión ya ha pasado y que las mujeres también pueden plantarles cara a los asaltantes.

Pastora ataca con ansias a su compañera: «Lo más efectivo son los bloqueos porque si los haces bien tendrás la posibilidad de darle un buen golpe a tu atacante», explica esta vecina de Cambre, mientras practica las técnicas que Óscar, su profesor, le enseña. Se centran en los ataques a puntos débiles y en el bloqueo de los asaltantes, «aunque el factor sorpresa también es importante». «Un tío no se espera que sepas esquivar un golpe y esa es tu ventaja», confiesa Pastora.

Elena es reincidente. Le gustó tanto el curso pasado que este año decidió repetir. Está convencida de que si alguna vez sufre algún tipo de ataque, bien sea un robo o una agresión sexual, sabrá defenderse: «Vale de mucho, lo que tengo claro es que no me voy a quedar con los brazos cruzados», confiesa estoicamente.

Y es que lo que tienen claro este grupo de mujeres es que hoy más que nunca es mejor prevenir que lamentar: «Es una manera de hacer ejercicio, aunque nadie está libre de sufrir un ataque», confiesa Marta.

«Codazo por un lado, codazo por el otro, pisotón y agarrarle el dedo más pequeño» explica Eva que es infalible. Aunque también se puede dar una patada hacia atrás: «Mejor que no tenga que hacerlo, pero si practico, alguna de estas cosas me saldrán. Eso seguro», se aventura a prever Mar. Esta alumna no tenía pensado acudir al curso, pero lo hizo porque su hija y su amiga venían a él: «Ya que tenía que traerlas decidí apuntarme y ahora estoy encantada».

Uno de los elementos que también puede ser muy útil en estos casos es utilizar el bolso. Mar lo explica a la perfección: «Tienes que abrirlo a cierta distancia para mostrárselo, entonces él estará distraído mirando el interior. En ese momento es cuando tienes que darle una patada en la rodilla porque no se lo espera y lo pillarás desprevenido», relata Mar al tiempo que se sirve de su cuerpo para hacer la descripción más gráfica. Y es que la dedicación de este grupo es tal que más de uno se lo pensará dos veces a la hora de meterse con ellas, aunque como dice Mar: «Siempre nos quedará el recurso de salir corriendo».