Proyectos para renovar aceras y crear áreas peatonales mantendrán en obras buena parte de la ciudad
02 jul 2010 . Actualizado a las 21:36 h.La ciudad ha entrado en el verano con la declaración de estado de obras ondeando en muchos puntos, algunos de intenso tráfico automovilístico en los que vallas, obreros y restricciones complican el tráfico. Son proyectos que mantendrán al menos hasta septiembre calles y aceras levantadas y que, en buena medida, han declarado la guerra al coche no solo porque desde luego obligarán a pasar los calores con más colas que de costumbre, sino porque su objetivo final es ganar espacio para el peatón.
Probablemente la menos turística de ellas es la de la Marina, donde el visitante se tropezará con un cordón amarillo de vallas para acotar la nueva superficie que ocuparán las ampliadas aceras en el cogollo de A Coruña.
Ejemplos de esta apuesta por la humanización, como se ha definido, son los corredores verdes, santo y seña del nuevo urbanismo firmado por Busquets y que, por lo pronto, mantiene otras tres arterias abiertas: Orillamar, Pablo Picasso y, aunque como bulevar, General Sanjurjo.
Algo más de 2,5 millones de euros consumirá el primero, al que le falta aún medio año para estar listo pero que marca la pauta del diseño de tráfico blando, renovación estética y confortabilidad para que los vecinos vuelvan a convivir en las calles. Habrá cambios en pavimentación, saneamiento, y, sobre todo, ampliación de aceras, renovación de mobiliario y mucho, mucho espacio para el verde. En idéntico sentido, en Pablo Picasso, desde principios de junio ha empezado a hacerse hueco para los tres millones de euros que costará renovar la vía, con carril bici incluido, para abrir en la segunda fase de Elviña una calle central.
Hace apenas tres semanas entraron las palas también en General Sanjurjo para construir un bulevar que, por el momento, obliga en el cruce con Ramón y Cajal a ejercitar los movimientos en ese al volante. Del orden de 2,7 millones se invertirán en una actuación que tiene por delante extender una mediana arbolada de Cuatro Caminos al Mirador de los Castros.
Justo en este punto está a punto de rematarse otra obra, la renovación de la plazuela, con paseo de camelios y zona infantil y de mayores, cuyas obras se iniciaron en febrero con un presupuesto de 339.000 euros. Y si General Sanjurjo tiene réplica de obras en el Mirador, el corredor de Orillamar coincide además con los trabajos de la plaza de España, uno de los proyectos de mayor impacto en reordenación de tráfico y paisaje. Con un presupuesto de tres millones de euros, se está actuando sobre una superficie de 22.400 metros cuadrados y la previsión no solo es crear 800 metros cuadrados de setos vegetales, sino hacer que el que camina a pie disponga de un 50% más de superficie para caminar entre la propia plaza, María Pita y San Agustín.
Sin meterse ya en obras más de circunvalación, como las de la tercera ronda en Lonzas o en la Grela, no será difícil además tropezarse con direcciones prohibidas, pasos estrechos o cambios de sentido casi en cualquier barrio coruñés, donde menudean otras actuaciones. Sin tanto impacto en el tráfico, además, también se llevan a cabo grandes proyectos estrella, como el Ágora, el nuevo fórum del siglo XXI, que se levanta ya en San Pedro de Visma con una inversión de 9,2 millones.